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lunes, 10 de junio de 2013

RICARDO > Sancho Panza Sanchos & The Glenlivet Single Malt 12 Years



He tardado años para entender por qué Sancho Panza es o fue una de las marcas favoritas en algunos sectores del Reino Unido. Profundizando en la Afición al whisky he conseguido descubrir que algunas sensaciones descritas de la marca encajan con mucha perfección en la expresividad de algunos whiskies. Las notas terrosas, minerales y saladas de Sancho Panza acompañan bien la similitud de notas registradas de algunos maltas y blended.

Valga esta reflexión escrita hace años como introducción al maridaje de lujo que el pasado sábado tuve la suerte de experimentar.

Hace ya tiempo, recibí con dicha el regalo de un Admirado Amigo: Una botella de Whisky The Glenlivet 12 años. He esperado pacientemente el momento adecuado de predisposición y tranquilidad necesarios para abrir y disfrutar este whisky de malta convenientemente.

También, hace ya tiempo, que no fumaba un Habano de Vitola Gran Corona, que exige en torno a las dos horas de dedicación casi exclusiva para apreciar todo lo que este cigarro puede proporcionar. Mas aun si se trata de un Sancho Panza Sanchos del año 2000, cuidado y mimado cuidadosamente durante este largo periodo. El resto, cinco puros más que quedan en la caja que voy agotando paciente y placenteramente. Al fin y al cabo el paso de los años, en este caso, juega a mi favor.

Después del almuerzo primaveral y bien regado de parrillada en familia, vuelvo a mi casa para dedicar un buen rato a las notas sensoriales magníficas que el destilado fino y este cigarro extraordinario proporcionan. Durante dos horas no hubo siquiera el más mínimo aviso de estridencia o discordancia. Tarde muy bien pasada, tarde de lujo.

El aspecto del Sancho Panza elegido era imponente. Ya de por si, en el formato Gran Corona, causan respeto sus 235 milímetros de largo para un cepo 47. Pero este Sanchos en concreto, muy bien torcido y vestido con capa colorado claro, todavía brillante, de tacto sedoso y casi graso, esponjoso en justa medida. Reposado durante largos periodos alternados de humidor y de brisa marina atlántica, avisaba del potencial de sensaciones que estaba dispuesto a ofrecer, como desafiando: “Atrévete conmigo, si eres capaz”.

Comienzo la faena sosegado, preencendiendo con una cerilla larga el pie del cigarro, nada de encendedores jet, la ocasión lo merece. Corte con sacabocados en el centro de la cabeza. Por un momento pensé en usar la guillotina de doble hoja, pero me decidí por el punch, para comprobar el estado del tiro y si fuese necesario, mas adelante corregir con la mencionada guillotina. No fue necesario. Final de encendido con un fósforo corto y unos pocos soplidos suaves.

Humo Habano Fino, elegante y gustoso que invade los sentidos con amabilidad, las notas a sal y minerales son las primeras en manifestarse, como sello de la Marca Sancho Panza. La fumada pide atención y dedicación, con semejante largo de cigarro la cadencia entre bocanadas debe ser medida. Aunque el tiro es generoso a pesar del corte estrecho, un aumento de ritmo puede arruinar el cigarro y la tarde. Calma, la deseada y cautela, que nunca está demás.

A mitad del primer tercio, cuando las sensaciones untuosas comienzan a aparecer, poso el cigarro. Lo dejo tranquilo un rato, refrigerándose un poco mientras suelta un hilo perfecto de humo azul de la combustión. Ceniza blanca sombreada, bonita y compacta producto de una quemada uniforme, que así arderá la mayor parte del tiempo, exceptuando un par de ayudas con el Bic. Poca cosa para unas dos horas de fumada.

Con cierta emoción contenida, finalmente y después de todo este tiempo de espera, saco la botella de The Glenlivet 12 de su caja y de su bonito envoltorio de papel corporativo. Con un cuchillo y con cuidado, realizo un corte limpio en la cápsula, justo en la separación entre botella y tapón. Sirvo, en una copa-catavinos grande, medio dedo de whisky.

Con cariño y cuidado agito la copa desde su pié, mirando el destilado, que sin olerlo tiene el visual semejante a un vino Fino Jerezano Superior: Dorado paja, ligero, cristalino y vivo, pero dejando el la pared de la copa mejores lágrimas, un llanto sofisticado y bonito de apreciar, que anuncia untuosidad, cremosidad y delicadeza. 

La nariz percibe con facilidad las notas expresivas y elegantes de recuerdos golosos a pastelería fina: Vainilla, crema, fruta, con un final que lleva al olor a jengibre. Todo esto con el alcohol bien integrado y sin distorsionar el conjunto. Apetece.

En boca se perciben las mismas notas que en la nariz, enriquecidas por sabores frutales que hacen pensar en plátano y piña. El alcohol sigue perfectamente integrado, el paso es untuoso y lento, dejando notas minerales y especiadas en el recuerdo.

Untuosidad esta que va derecha al encuentro del humo del Sanchos, que vuelve a pedir atención. Así como ese fondo mineral que convive bien con el del destilado. Esta primera expresión del maridaje se vuelve notoria y poderosamente placentera, alejándome del resto. Talvez, del resto del Mundo.

Hacia la mitad de la fumada ya he disfrutado de varios “medios dedos” de Glenlivet 12 en el catavinos grande. El Sancho dispara toda su cremosidad durante este largo y generoso segundo tercio, que se relaciona en mi paladar con la untuosidad del Whisky de Malta. El tiempo tiende a detenerse y así se entiende el Arte por permanencia, al que nos referimos los Aficionados cuando un capotazo del Maestro tarda siglos en su recorrido. Si, ese Capotazo que parece no haber terminado todavía.

Hacia el inicio del tercio final cometo un error con el Whisky y con el Gran Corona: 

Me entusiasmo un poco entre humo y destilado, sin darme cuenta aumento la cadencia de fumada y el resto de cigarro tiende a calentarse y ablandarse, cerrando el tiro. Echo un poco de agua sobre el Whisky y automáticamente la sensación moderada e integrada del alcohol se diluye y las notas minerales desaparecen. El conjunto de sensaciones cae, indicando bruscamente que The Glenlivet 12 se acompaña solo, a sí mismo. El agua sobra aquí. Sirve para lavarse, aunque dicen que hay algunos que se la beben. Valga ahora el viejo dicho.

Calma y reposo: Intermedio. Dejo el cigarro apagarse y enfriarse, algo receloso de que se raje la capa con las dilataciones forzadas por el aumento de cadencia de fumada. Me termino el Whisky aguado, que si bien ha perdido con el agua, sigue afirmando su untuosidad.

Me sirvo una última copa. He sido comedido y no llego a un tercio botella en dos horas, esta vez me reconozco prudente. Corto, para limpieza, el pie del cigarro con la guillotina de doble hoja y me dispongo a terminar la fumada de maridaje, encendiendo directamente con el Bic.

El tiro sigue ajustado, pero no lo suficiente como para usar de nuevo la guillotina y abrir el corte inicial de sacabocados. Despacito, que merece la pena notar ese humo fino y tradicional de los Habanos de Vieja Guardia, esas sensaciones que proporciona un cigarro que ya no se tuerce, probablemente cosas de los nuevos tiempos y del cambio generacional, pero un Habano de muy Alta Regalía que combina bien con este Whisky superior que esta vez también termina, ensamblando sus notas secundarias de roble ajerezado con las notas casi licorosas del cigarro en el tramo final, manteniendo hasta este último momento y con palabras mayúsculas la afirmación de Maridaje como placer para los sentidos, en soledad deseada, maravillosamente ajeno a todos y a todo lo demás, que sobra.

martes, 10 de abril de 2012

Tabaco y Toros



Fuente: http://elpais.com/diario/1989/05/15/cultura/611186403_850215.html

Novillada en Las Ventas. Una espectadora italiana reprocha a un aficionado español vecino de tendido las bocanadas de humo de su hermoso habano. Respuesta breve y lacónica la que obtuvo: "Señora, esto forma parte de la fiesta". Efectivamente, el reglamento de espectáculos taurinos no recoge mención alguna acerca del consumo de tabaco en los recintos taurinos, si bien es cierto que el tabaco, fundamentalmente puros, está tan entrañablemente unido al mundo de los toros que, como decía Moncho Alpuente, "Una prohibición del tabaco en la plaza de Las Ventas poduciría, sin duda, un motín con graves problemas de orden público".

Daniel Ortas, en su obra de próxima aparición, Lo que fumamos en 100 años, recuerda que en 1888 Heraclio Farias, mexicano de Guadalajara, llegó a España a vender su nuevo sistema de elaboración de puros. La compradora del revolucionario invento fue la compañía Tabacalera representada por su presidente Amós Salvador Rodríguez, quien pasará a la historia no solamente por esta condición, ni por la de ser bisabuelo de Miguel Boyer, sino también por la de haber sido presidente del Gobierno tras el asesinato de Canalejas y por ser el autor de la Teoría del toreo, apreciadísimo trabajo del que desgraciadamente sólo se editaron 200 ejemplares. Es decir, que ya don Amós aunaba en su persona experiencia y conocimiento tanto del mundo del toro como del mundo del tabaco.

Los toros imprimen, parece que por su propia naturaleza, unas costumbres y un componente ritual sin aparente explicación sociológica. ¿Por qué al fútbol se acude muy relajadamente vestido, mientras que a los toros se va con ternos de ocasiones solemnes? Del mismo modo que no se encuentra respuesta a esta pregunta, tampoco se hallará contestación al por qué de comparecer a una corrida con provisión de cigarros.

Adivina adivinando se puede establecer con escaso margen de error en qué sector de la plaza estará ubicado el aficionado que exhiba entre sus dedos o en el bolsillo de su americana labores de una u otra calidad. Panetelas, coronas, lanceros y tubulares, a la sombra, que siempre hay clases; brevas, farias y caliqueños, al sol, que también tiran. Aficionados hay que aprecian tanto el rito que sólo degustan puros cuando se trata de ir a los toros. Habitual también es lanzar desde el tendido puros en la vuelta al ruedo, rasgo que eleva al puro a la categoría de regalo distinguido y como tal es re7 cogido por subalternos y lidiador. "Huele a toros", se dice en Las Ventas cuando lo que llega es aroma de habano.

Curro Cúchares, legendario diestro, hacía compatible su dedicación profesional con el consumo habitual de puros, hasta morir an La Habana de cómito negro, una modalidad del escorbuto, en 1868. Idénticos hábitos estaban presentes en las vidas de Guerrita, Paquiro y Lagartijo, significados fumadores todos ellos. El crítico taurino de este periódico alentaba jocosamente la esperanza de continuidad de Antoñete en los ruedos fundamentándola en un permiso discrecional para que el maestro pudiera fumar mientras lidiaba.

La industria tabaquera de la isla caribeña no dudó en los años 40 y 50 en introducir promocionalmente escenas de todas las suertes taurinas en estampaciones y habilitaciones en las cajas de habanos y vitolas. En las sastrerías de toreros el color tabaco ocupa un destacado lugar entre los muestrarios.

Queda, pues, demostrada y evidenciada la relación entre tabaco y toros. La fiesta sería otra sin habanos. Lo que implica ofrecer más flancos de vulnerabilidad a la incomprensión europea: no sólo se presencia -dirán ellos- un espectáculo violento, sino que además se fuma durante su desarrollo, actitud doblemente incivilizada. Habrá que contrarrestar. Por ejemplo, rótulos a la entrada de las plazas: "Las autoridades taurinas advierten que fumar en este recinto beneficia seriamente a la fiesta de los toros". Es broma, desde luego.

El País, 15 de mayo de 1989


jueves, 3 de noviembre de 2011

LUIS SIRIUS > Cigarros y Momentos

Mi s primeras palabras en este espacio es agradecer al bueno de Marce su invitación al mismo y desearle larga vida y éxitos, aunque conociéndole un poco, por su intensidad y dedicación al mundo del buen fumar es altamente probable que así sea, sólo diré que leyéndole yo descubrí como se puede mejorar una fumada compartiéndola.

En mi primer post quiero contaros cuales han sido las mejores fumadas de mi vida hasta ahora, todas van unidas a personas o lugares pues mi gran afición es viajar y desde que comencé a fumar cigarros, ellos son mis acompañantes y cómplices en mis aventuras por el mundo, así pues os contaré la historia de cinco lugares y los cigarros que fumé en ellos.

El primero es el más reciente, me transporto al mes de Julio pasado un día lluvioso en Iguazú (Argentina), tras un día descubriendo el Parque Nacional de Cataratas regreso a mi hotel justo cuando me dirigía a la habitación a tomar un baño me doy cuenta que en la terraza no hay nadie me siento frente a la brutal vista de la naturaleza en estado puro, el rugir de las cataratas y la lluvia cayendo, mezclado con el olor de la selva me trasportan a una paz que decido alargar sacando de mi purera un H.Hupman 46, el cual con un sacabocados y un fosforo enciendo, algún purista me dirá que al aire libre no se disfruta de los cigarros y seguramente con razón pero calada a calada de mi puro la paz que me daba el lugar se hacía eterna y las maderas y cueros tantas veces apreciados se multiplicaron en aquel y preciso lugar.

Recuerdo como si fuera ayer la mañana que llegue a Kioto procedente de Tokio en un Shinkansen (tren bala), allí me esperaba mi amigo Haruki, lo había conocido unas semanas antes subiendo el monte Fuji y me invitó a conocer su ciudad natal. Tras los abrazos del reencuentro nos dirigimos a realizar el “camino del filosofo”, un camino que según me explicó realizaba un filosofo entre los principales templos de la ciudad para reflexionar y meditar, cada paso que daba me trasladaba al interior de la sociedad Japonesa, sus costumbres y sus anhelos, era primavera y los almendros estaban rebosantes de color, a la vez que hablaba con mi amigo fumaba una humilde panatela de Rafael Gonzalez Márquez, me acompañó durante 40 minutos de las casi cuatro horas de paseo mezclándose en nuestras charlas sobre el taoísmo, y la perfección en la ejecución de las cosas que caracteriza un país tan apasionante como Japón.

El tercer salto en esta retrospectiva nos lleva a una puesta de sol en Estambul en una terraza cercana al puente Gálata, enciendo un Romeo y Julieta Duke, una edición especial que me había regalado un buen amigo, allí el humo de este gran cigarro se une al del de mis compañero de terrazas y sus sisas, para mis adentros pienso que suerte tengo de poder fumar habanos y me deleito con la caída del sol sobre el Bósforo y los minaretes de Santa Sofía y la Mezquita Azul y recuerdo el esplendor de la vieja Constantinopla, faro y guardián entre dos Continentes.

Ya estoy acabando y me inundan unas ganas de hacer la maleta y salir corriendo a cualquier lugar, esa sensación es la que me motivo cuando me licencié en ir a descubrir África, todavía recuerdo la noche en El Ngorongoro, Tanzania, El cráter de la vida, había pasado todo el día visitando el cráter y alucinando con la fauna en libertad, asistí a una estampida de cebras y como una leona cuidaba de sus crías, me impresionaron sus gentes que si bien es verdad algo aturdidos por el estruendo del turismo han conseguido mantener su esencia, anocheciendo nos reunimos en torno a una hoguera y me encendí un Cohíba Espléndido mientras departíamos sobre lo humano y lo divino viendo cómo caía la noche en África, alguien escribió que la puesta de sol en África es única y yo complemento acompañando esa visión con buena conversación y el humo de nuestros habanos diluyéndose en la densa noche…

Mi último gran fumada se repite año a año en Navidad en casa de mis padres, tras la cena de Nochebuena con todo el jolgorio de mi familia, las llamadas a los que están lejos, los efectos de la copiosa cena, todo es barullo y movimiento todo el mundo está nervioso e impaciente, bueno todos no, esta mi padre una sola mirada me basta para saber lo que haré las próximas horas, él ya lo ha dispuesto todo una pequeña mesa cerca de la chimenea una copa de Malta Escocés y un cigarro Habano, normalmente alguno especial que según él ha cuidado durante años, el último una pirámide de H.Hupman del año 2005, nos damos un beso nos deseamos feliz Navidad y durante dos largas horas jugamos una partida de ajedrez y cada minuto que pasa más disfruto del momento, y cada minuto que pasa soy consciente del vínculo tan estrecho que tengo con la persona que me enseño el noble arte de fumar….

martes, 1 de noviembre de 2011

MARCE > Segovia Monumental

El pasado domingo 30 de Octubre estuve visitando Segovia con mi familia. Ciudad declarada en 1985 Patrimionio de la Humanidad por la Unesco.

Visitar esta ciudad y pasear por sus calles es una auténtica delicia, dejarse llevar por sus intrincadas calles, observar su belleza arquitectónica y monumental, legado de romanos y árabes, hace de esta ciudad, sin duda una de las visitas obligadas dentro de nuestra geografía.

Visitamos sus principales monumentos: El Acueducto Romano, La Catedral de Santa María y el Alcázar (con subida incluida a la Torre del Homenaje) y callejeamos distraídamente por sus calles y plazuelas.

Ya, a la hora del aperitivo, el cuerpo nos pedía refrescar "cuerpo y alma"... así es que quedé con mi amigo Martín (lorientico) y su simpática familia para tomar un aperitivo en torno a la preciosa Plaza Mayor. Disfrutamos de sus generosos aperitivos y finalmente comimos en un asador, absolutamente recomendable, sugerencia de Martín: El Restaurante "El Sitio", en la calle Infanta Isabel, 9. Un local agradable para ir con niños y con un calidad y trato extraordinarios, con una buena selección de caldos y un Cochinillo que "quitaba el sentido". 

Ya por la tarde, quedé nuevamente con Martín y familia para tomar juntos café, copa y puro. Martín fumó, además de un Monte Albar en el "aperi", un excepcionales de R&J y un petit coronas de Rafael Gonzalez Márquez..., yo me atreví con una pirámide cubana de torcedor y otra mareva de R&J.

La hora del café se alargó de forma natural en torno a una grata conversación y la mejor de las compañías..., sin duda un día para recordar. En definitiva pasamos un día fantástico en un entorno monumental.

Un saludo.

Marce


jueves, 27 de octubre de 2011

MARCE > Cómo elegir nuestros puros

Muchas veces nos encontramos con dudas a la hora de seleccionar nuestro cigarros, sobre todo cuando nos estamos iniciando en esta maravillosa afición. Por tanto estos son algunos consejos dirigidos a nuevos aficionados.

Elegir nuestro cigarro en el estanco o cava, por tanto, no es un tema baladí y creo que estos pequeños consejos pueden ayudar, y mucho, a la correcta elección del mismo.

Previa elección del establecimiento, lo "ideal" sería tener la confianza de nuestro estanquero para ser nosotros mismos quienes toquemos y seleccionemos nuestro cigarro, esto muchas veces no se da, puesto que en ocasiones, acudimos o compramos en un estanco donde no nos conocen y es "violento" hacerlo o solicitarlo. Si tenemos la suerte de poder elegirlos personalmente, recomiendo siempre hacerlo con cuidado y "cariño"..., nunca sabemos al 100% las condiciones de humedad y el cigarro puede sufrir un desperfecto. Nunca debemos comprobar el estado de conservación del tabaco, presionándolo por la perilla. En este caso (y aunque el puro esté bien conservado) podemos dañarlo irreparablemente. 

HECHURA: Yo recomiendo que el puro no esté muy apretado, a mi personalmente me gustan así, sobre todo cuando hablamos de cepos iguales o inferiores a 42, para cepos superiores a este cepo no me importa que estén ligeramente más apretados, ya que los calibres superiores muestran tendencia a tener un tiro superior por aquello del grosor. Al apretarlos para ver su estado de humedad y hechura, recomiendo hacerlo con cuidado por el pie y en la zona de la anilla (en esta zona es donde generalmente se producen mayores "nudos") al menos en mi experiencia personal. Es aconsejable también (y lo reitero) no apretarlos nunca por la zona de la perilla, puesto que con facilidad podemos rasgar y romper el puro, mucho cuidado, pues podrán llamarnos la atención, de forma justificada. Por norma general al que le gusta ostentar y parecer entendido, es el que generalmente rompe la capa del cigarro, por desconocimiento y atrevimiento. Todo lo anteriormente expuesto es susceptible de "venirse abajo", puesto que en ocasiones cigarros que parecen apretados, "tiran" perfectamente y cigarros con hechura homegénea resultan que carecen de un tiro correcto. Yo también, y como deferencia, dejo que prime el criterio del estanquero, cuando me hace la elección de alguna unidad, sobre mi propia elección.

ASPECTO GENERAL: Otro apartado a tener en cuenta es la aparicencia general:
1. El color del cigarro, aquí como en todo "para gustos los colores", habrá quien prefiera los puros color claro, natural, colorado, maduro..., esto es una cuestión puramente personal y de gustos, a mi en lo personal, me gustan en la horquilla de claros a colorados.
2. Ausencia de venosidades: aportan fealdad a la capa y al aspecto general, además, durante la fumada, esas venosidades tenderán a quemar de una forma, poco elegante, la ceniza tenderá a desmembrarse.
3. Textura: Al igual que con el color, es una cuestión puramente preferencial, los hay brillantes, mates... yo los prefiero brillantes y a ser posible aceitosos, señal de buen añejamiento.
4. Correcta conservación: Comprobar que efectivamente la cava donde estamos comprando mantiene unas condiciones buenas de conservación (humedad relativa en torno a un 65 ó 70% de humedad y temperatura en torno a unos 18º C.). Esto nos dará una idea general de que nos encontramos ante un establecimiento que "cuida" el producto. Esta apreciación es importante, sobre todo si pretendemos comprar puros por cajas.

AROMA: Este sentido nos indicará sensaciones ya aprendidas o nuevas: olor a tierra, a caballeriza, vegetal, aromatico, amaderado, a cuero... Tener bien desarrollado este sentido, es importante, el ser capaces de "matizar" aromas antes de la fumada. Yo le presto la atención justa, puesto que muchas veces me cuesta sacarle matices, simplemente me gusta o me disgusta el olor, eso sí, huyo de aromas desagradables o indicativos de falta de fermentación: pútridos, amoniacados, avinagrados, alquitranados, químicos, todo lo que me resulte extraño y, por tanto, poco apetecible..., en esto como en todo hay salvedades, sabemos que ciertos cigarros desprenden olores fuertes o a caballeriza y que luego las fumadas son magníficas, valga como ejemplos los archiconocidos Toscanos italianos muchas labores de procedencias no cubanas. Es recomendable también en cigarros con potentes olores, no mezclarlos en el humidor con cigarros de otras procedencias o con olores más nobles y menos pronunciados.

Con esto y con todo, nunca tendremos la garantía 100% de que un cigarro nos saldrá "fumable" y de nuestro pleno agrado.

Un saludo. Marce

viernes, 21 de octubre de 2011

MARCE > Echando Humos con un buen amigo

Esta mañana he recibido la visita de un buen amigo..., Ricardo (Olisiponense). Buen amigo y gran aficionado a los tabacos del mundo..., experto fumador y sobre todo, una gran persona.

Hemos estado fumando un Padrón 3000 y tomando unas cervezas, mientras charlábamos de "nuestras cosas" entre otras..., del "demacrado" estado en el que durante mucho tiempo llamamos nuestra casa: "foropuros"

Todo un placer, como siempre, compartir tertulia y tabacos con él.

Os dejo una foto de nuestras 3 horitas de miniquedada.

Por cierto, si aún no habeis probado el Padrón 3000, os lo recomiendo encarecidamente.




Un saludo

jueves, 20 de octubre de 2011

MARCE > Para festejar el nacimiento de este espacio

Me estoy encendiendo una Corona de Hoyo de Monterrey del año 2000..

Va por: Pirri , Agus, Jerry, Ricardo, Adrián, Javier, José, Juan, Pablo Javier, Mario, Javieres varios, Pedro,  Paco, Fran, Luises varios, Antonio, Leo, Lalo, Iván, Juanma, Isra, Octavio, Luis, David, Ely, Teresa, María... y tantos otros compañeros integrantes o exintegrantes de foropuros..., aquí siempre tendréis cabida.

Un abrazo.

lunes, 9 de noviembre de 2009

RICARDO > Sobre Partagás 8-9-8


Hola.

El asunto del Partagás 8-9-8 es un poco complejo.

Según se mire, hubo dos o tres versiones de este cigarro:

El de caja sin barnizar, vitola de galera Corona Grande (42 x 155), conocido como el 'unvarnished' o el 'sin barnizar' para no confudirlo con el otro. Desapareció sobre el año 2002, aunque desde algunos años antes ya era dificil de encontrar en algunos mercados. Yo no probé este cigarro, la versión de caja barnizada es más común en mi entorno. Por lo leido y escuchado, se trataba de un cigarro algo más suave que el otro 8-9-8 y con algo menos de carácter. En cualquier caso también tuvo numerosos seguidores.

La versión que existe del 8-9-8 actualmente es el de caja barnizada, vitola de galera Dalia (43 x 170), conocido como el 'varnished' o el 'barnizado', cuyo lanzamiento al mercado debe datar por los años setenta del pasado Siglo. La versión original de este cigarro era muy potente en fortaleza y con el carácter Partagás muy marcado: multidimensional, con tonos terrosos y especiados, pero muy fino a la vez, algo de la magia de la marca. Durante un par de décadas fué un cigarro muy demandado por aficionados exigentes, además el calibre medio y ese tipo de dimensiones estaban de moda.

Con la desaparición del 8-9-8 sin barnizar, o unos pocos años más tarde, empezaron a aparecer remesas del 8-9-8 barnizado cuya potencia y sabores habían disminuido, llegando a suponer que estas nuevas remesas llevaban una nueva ligada intermedia entre los dos cigarros anteriores.

Actualmente el 8-9-8 disponible es este, que podríamos considerar una tercera versión, o una versión 'domesticada' del 8-9-8 Dalia de caja barnizada. En cualquier caso sigue siendo un gran cigarro Dalia que bien conservado y con suficiente añejamiento es una delicia, pero con menos riqueza que su versión anterior en caja barnizada. No creo que sea una buena idea dejar de comprar este cigarro, sigue teniendo su público e insisto que es buena fumada. Yo siempre vuelvo a el con alguna frecuencia y esto me recuerda que tengo que localizar alguna caja añejada en algún lado.

Nota interesante para nuevos aficionados: El motivo de llamar a estos cigarros 8-9-8 es por su disposición en filas en las cajas de 25 cigarros: una fila inferior de ocho cigarros, una fila central de nueve cigarros y una fila superior de ocho cigarros.

Saludos,

Ricardo.