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lunes, 10 de junio de 2013

RICARDO > Sancho Panza Sanchos & The Glenlivet Single Malt 12 Years



He tardado años para entender por qué Sancho Panza es o fue una de las marcas favoritas en algunos sectores del Reino Unido. Profundizando en la Afición al whisky he conseguido descubrir que algunas sensaciones descritas de la marca encajan con mucha perfección en la expresividad de algunos whiskies. Las notas terrosas, minerales y saladas de Sancho Panza acompañan bien la similitud de notas registradas de algunos maltas y blended.

Valga esta reflexión escrita hace años como introducción al maridaje de lujo que el pasado sábado tuve la suerte de experimentar.

Hace ya tiempo, recibí con dicha el regalo de un Admirado Amigo: Una botella de Whisky The Glenlivet 12 años. He esperado pacientemente el momento adecuado de predisposición y tranquilidad necesarios para abrir y disfrutar este whisky de malta convenientemente.

También, hace ya tiempo, que no fumaba un Habano de Vitola Gran Corona, que exige en torno a las dos horas de dedicación casi exclusiva para apreciar todo lo que este cigarro puede proporcionar. Mas aun si se trata de un Sancho Panza Sanchos del año 2000, cuidado y mimado cuidadosamente durante este largo periodo. El resto, cinco puros más que quedan en la caja que voy agotando paciente y placenteramente. Al fin y al cabo el paso de los años, en este caso, juega a mi favor.

Después del almuerzo primaveral y bien regado de parrillada en familia, vuelvo a mi casa para dedicar un buen rato a las notas sensoriales magníficas que el destilado fino y este cigarro extraordinario proporcionan. Durante dos horas no hubo siquiera el más mínimo aviso de estridencia o discordancia. Tarde muy bien pasada, tarde de lujo.

El aspecto del Sancho Panza elegido era imponente. Ya de por si, en el formato Gran Corona, causan respeto sus 235 milímetros de largo para un cepo 47. Pero este Sanchos en concreto, muy bien torcido y vestido con capa colorado claro, todavía brillante, de tacto sedoso y casi graso, esponjoso en justa medida. Reposado durante largos periodos alternados de humidor y de brisa marina atlántica, avisaba del potencial de sensaciones que estaba dispuesto a ofrecer, como desafiando: “Atrévete conmigo, si eres capaz”.

Comienzo la faena sosegado, preencendiendo con una cerilla larga el pie del cigarro, nada de encendedores jet, la ocasión lo merece. Corte con sacabocados en el centro de la cabeza. Por un momento pensé en usar la guillotina de doble hoja, pero me decidí por el punch, para comprobar el estado del tiro y si fuese necesario, mas adelante corregir con la mencionada guillotina. No fue necesario. Final de encendido con un fósforo corto y unos pocos soplidos suaves.

Humo Habano Fino, elegante y gustoso que invade los sentidos con amabilidad, las notas a sal y minerales son las primeras en manifestarse, como sello de la Marca Sancho Panza. La fumada pide atención y dedicación, con semejante largo de cigarro la cadencia entre bocanadas debe ser medida. Aunque el tiro es generoso a pesar del corte estrecho, un aumento de ritmo puede arruinar el cigarro y la tarde. Calma, la deseada y cautela, que nunca está demás.

A mitad del primer tercio, cuando las sensaciones untuosas comienzan a aparecer, poso el cigarro. Lo dejo tranquilo un rato, refrigerándose un poco mientras suelta un hilo perfecto de humo azul de la combustión. Ceniza blanca sombreada, bonita y compacta producto de una quemada uniforme, que así arderá la mayor parte del tiempo, exceptuando un par de ayudas con el Bic. Poca cosa para unas dos horas de fumada.

Con cierta emoción contenida, finalmente y después de todo este tiempo de espera, saco la botella de The Glenlivet 12 de su caja y de su bonito envoltorio de papel corporativo. Con un cuchillo y con cuidado, realizo un corte limpio en la cápsula, justo en la separación entre botella y tapón. Sirvo, en una copa-catavinos grande, medio dedo de whisky.

Con cariño y cuidado agito la copa desde su pié, mirando el destilado, que sin olerlo tiene el visual semejante a un vino Fino Jerezano Superior: Dorado paja, ligero, cristalino y vivo, pero dejando el la pared de la copa mejores lágrimas, un llanto sofisticado y bonito de apreciar, que anuncia untuosidad, cremosidad y delicadeza. 

La nariz percibe con facilidad las notas expresivas y elegantes de recuerdos golosos a pastelería fina: Vainilla, crema, fruta, con un final que lleva al olor a jengibre. Todo esto con el alcohol bien integrado y sin distorsionar el conjunto. Apetece.

En boca se perciben las mismas notas que en la nariz, enriquecidas por sabores frutales que hacen pensar en plátano y piña. El alcohol sigue perfectamente integrado, el paso es untuoso y lento, dejando notas minerales y especiadas en el recuerdo.

Untuosidad esta que va derecha al encuentro del humo del Sanchos, que vuelve a pedir atención. Así como ese fondo mineral que convive bien con el del destilado. Esta primera expresión del maridaje se vuelve notoria y poderosamente placentera, alejándome del resto. Talvez, del resto del Mundo.

Hacia la mitad de la fumada ya he disfrutado de varios “medios dedos” de Glenlivet 12 en el catavinos grande. El Sancho dispara toda su cremosidad durante este largo y generoso segundo tercio, que se relaciona en mi paladar con la untuosidad del Whisky de Malta. El tiempo tiende a detenerse y así se entiende el Arte por permanencia, al que nos referimos los Aficionados cuando un capotazo del Maestro tarda siglos en su recorrido. Si, ese Capotazo que parece no haber terminado todavía.

Hacia el inicio del tercio final cometo un error con el Whisky y con el Gran Corona: 

Me entusiasmo un poco entre humo y destilado, sin darme cuenta aumento la cadencia de fumada y el resto de cigarro tiende a calentarse y ablandarse, cerrando el tiro. Echo un poco de agua sobre el Whisky y automáticamente la sensación moderada e integrada del alcohol se diluye y las notas minerales desaparecen. El conjunto de sensaciones cae, indicando bruscamente que The Glenlivet 12 se acompaña solo, a sí mismo. El agua sobra aquí. Sirve para lavarse, aunque dicen que hay algunos que se la beben. Valga ahora el viejo dicho.

Calma y reposo: Intermedio. Dejo el cigarro apagarse y enfriarse, algo receloso de que se raje la capa con las dilataciones forzadas por el aumento de cadencia de fumada. Me termino el Whisky aguado, que si bien ha perdido con el agua, sigue afirmando su untuosidad.

Me sirvo una última copa. He sido comedido y no llego a un tercio botella en dos horas, esta vez me reconozco prudente. Corto, para limpieza, el pie del cigarro con la guillotina de doble hoja y me dispongo a terminar la fumada de maridaje, encendiendo directamente con el Bic.

El tiro sigue ajustado, pero no lo suficiente como para usar de nuevo la guillotina y abrir el corte inicial de sacabocados. Despacito, que merece la pena notar ese humo fino y tradicional de los Habanos de Vieja Guardia, esas sensaciones que proporciona un cigarro que ya no se tuerce, probablemente cosas de los nuevos tiempos y del cambio generacional, pero un Habano de muy Alta Regalía que combina bien con este Whisky superior que esta vez también termina, ensamblando sus notas secundarias de roble ajerezado con las notas casi licorosas del cigarro en el tramo final, manteniendo hasta este último momento y con palabras mayúsculas la afirmación de Maridaje como placer para los sentidos, en soledad deseada, maravillosamente ajeno a todos y a todo lo demás, que sobra.

RICARDO > Partagás Culebras



Hace ya tiempo que no reseño cigarros. Talvez, algo desilusionado por ciertas utilizaciones abusivas de mis reseñas, algunas por parte de piratas dedicados a la venta de ilegales. Talvez por falta de tiempo y disposición para centrarme, fumar convenientemente y escribir convenientemente algo que merezca la pena.

Pero hay un Habano, o mejor, tres Habanos: La trenza de Partagás Culebras, que he tenido oportunidad de fumar con la tranquilidad deseada en tres ocasiones distintas y separadas por el tiempo, tomando en todas las ocasiones algunas notas de fumada que forman el conjunto que ahora trato de ordenar. 

Sigo creyendo que los cigarros culebras no provienen del uso del torcedor, o por lo menos, no más que otras vitolas o formatos. Los motivos para pensar de esta manera los he expuesto hace tiempo en este hilo de mensajes. Parte, quizá, de las medias – verdades – medias - mentiras que con frecuencia nos cuentan en esta Afición y que nos empujan, con el paso del tiempo, a separar lo útil y aprovechable de los cuentos, falsos romanticismos, bobadas y otras inutilidades.

Y así comprobamos el lado práctico, pero errático una vez más, de la política de Habanos sobre este formato curioso, solo existente en el vitolario de Partagás: A veces disponible, a veces indisponible. A veces para todos, a veces para unos cuantos. Valga, una vez más, la frase recurrente de la Afición: “Misterios, misterios de Habanos”.

Bonita presentación en cajitas de madera, que recuerdan a los plumieres de la infancia, conteniendo una trenza atada con cintas estrechas y vistosas. Todo rematado con una anilla de tamaño superior con los colores y nombre de la marca, pero con la referencia “Culebras” en la parte de arriba.

No resulta trabajoso deshacer la trenza desatando las cintas con algún cuidado, los cigarros individualmente se presentan con un formato extraño casi cómico, pero induciendo a la curiosidad de encenderlos, además teniendo en cuenta que se trata de una labor de Partagás.

Por pereza, utilizo el encendedor jet para preencender los cigarros en vez de los fósforos largos tradicionales. Operaciones previas a la fumada sin problemas, corte limpio con guillotina de doble y final de encendido con unas pasadas de Bic y unos soplidos cariñosos. Al tratase de cigarros del cepo 39 tampoco presentan ningún tipo de dificultad o necesidad de una pericia especial.

Inicio de fumada esperado, el de la marca: Ese conjunto de sensaciones afirmadas y gustosas, a veces difíciles de definir con exactitud, comunes en todos los Partagás. Recuerdos al olor a tierra removida, en conjunto con notas que recuerdan al olor de maderas finas y posiblemente, en un segundo plano, un leve sabor afrutado. Untuoso durante toda la fumada, de personalidad elegantemente marcada, con una fortaleza que se deja notar, sin ser estridente en ningún aspecto.

Ceniza gris medio con discos oscuros, compacta. Buen tiro, aunque con una curiosidad: al tratase de cigarros trenzados, la consistencia de la tripa no es uniforme como si de un cigarro recto se tratase, cuando la brasa alcanza determinados espacios de torsión, la densidad de humo se desvanece ligeramente y de manera casi imperceptible, solapada por la expresión de notas temperamentales del humo de este Partagás, retorcido pero genuino. Poniendo un poco de atención a la fumada estos cambios se vuelven identificables, aunque tampoco se trata de defectos. Solo eso, otra curiosidad relativa al formato.

Hacia la mitad de la fumada las notas se enriquecen con la presencia de recuerdos a especias, algunas moderadamente picantes, pero gustosas de apreciar en el conjunto equilibrado descrito desde el primer tercio, que transita ahora hacia lo cremoso y con un recuerdo final a toffee. Rico de sensaciones.

Al cabo de una hora – hora y diez minutos acaba la fumada. En el tramo final las notas principales mencionadas en los tercios anteriores parecen envalentonarse, despidiéndose con energía e invitando a pensar en encender otro culebra.

Conclusiones:

Proveniente de la serie de Culebras de Partagás torcidas a mano desde 2007. Sin conocimiento de la fecha exacta de torcido, cabe esperar que estuviese en su tercer o cuarto año.

Cigarro que de aspecto se antoja poco serio pero que su fumada transmite seriedad, con un rango de sensaciones clásicas y tradicionales de Partagás. No se me ocurre comparar con otros de la marca, aunque concluyo pensando que se trata de un buen cigarro, que satisface con facilidad a los Aficionados a Habanos expresivos y con alguna fortaleza.

Si vuelve a aparecer, talvez repita. Mientras tanto fumaremos otras cosas.

viernes, 7 de junio de 2013

Marce > Sancho Panza Quijotes Edición Regional España


Hace ya unos días me animé a fumar este puro y dejé a los pocos días, aquí en el blog, un simple comentario, a modo de avance, de lo que hoy ya es mi opinión sobre el tabaco en cuestión.

Decía así:

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
Castaña pilonga y de las buenas

Próximamente...
:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Una pena, tratándose de un Sancho Panza..., aunque algo previsible (a apriori) sabiendo de su condición de Edición Regional.

Pues bien,  eso es que es lo que me pareció la fumada en el momento, y así lo dejé brevemente subido en el blog. Ahora voy a intentar explicarme.

Hace ya casi dos años, que esta unidad estaba celosamente conservada en mi humidor. Lo compré casi en el momento de salir a la venta en los estancos españoles. La intención de la demora es la de siempre..., intentar enriquecer y dotar al cigarro de un mayor secado y añejamiento, buscando así un mayor equilibrio entre aromas y sabores; eso es una cosa que sólo el paso del tiempo sabe dar a nuestros puros.

Sancho Panza una marca que recuerdo con cariño desde que era niño. Tengo predilección por ella y sé el por qué. Ver y oler de chaval, en la cueva de mi padre, aquellos sensacionales y enormes"Sanchos" en sus cajas de 10 unidades o deleitarme con sus magníficas campanas, es un recuerdo que evoco, y que ahora de mayor, en mi etapa de fumador de puros, recuerdo y rememoro con entusiasmo.

Ya he comentado en las entradas correspondientes, que los Non Plus y los Bachilleres también son tabacos que me encantan.

Pues bien, el cigarro en cuestión pertenece a esta misma marca, lo sabemos por su anilla, aunque si se la quitáramos podría ser cualquier cosa, cubana pero cualquier cosa.

El formato del veguero es espectacular, su vitola de galera "prominentes" es un clásico que clasifica (suena casi redundante) a dos de los mejores puros que se pueden fumar del vitolario cubano: El Lusitanias de Partagás y el Ramón Allones Gigantes. Ambos MAGNÍFICOS (sí, sí en CAJA ALTA). En el caso que nos ocupa, este "hidalgo"no les llega ni a la "suela de los zapatos", como decimos por aquí.

El puro viste una capa brillante y sedosa, su formato es clásico y generoso, y la hechura es homogénea y esponjosa en toda su longitud. De entrada todo es bueno.

Comienza lo importante, el momento de fumar. Enciendo el habano y percibo, de entrada, un buen sabor a tabaco cubano, con cierta gracia...,  es el principio y las notas son agradables, tanto de sabores como de aromas.

La cuestión es que a medida que avanzaba la fumada, mi nivel de aburrimiento aumentaba. Sabores a tabaco negro, muy lineal en todos sus tercios, sin ningún tipo de evolución y dentro de una fortaleza muy baja. Recuerdo además un postgusto algo acartonado. Lo único salvable fue el último tercio con algo más de fortaleza y cierta agrado en sabores.


Coincido así, plenamente, con mi amigo placentino Javier (y como bien define en un foro amigo) ..."meduda matraca y monserga de cigarro..."

85 minutos de auténtico tostón de otra (y ya son muchas) Edición Regional.

Un saludo

Marce

MARCE > Rafael González Márquez - Lonsdales

Hola.

Hoy me dispongo a hablar de un puro que pertenece a una marca de Habanos de la cual soy acérrimo seguidor.

Esta marca de habanos es probablemente el sello cubano con la mejor relación calidad/precio. Sus habanos son populares, porque son genuinamente cubanos, con un gran sabor y a un precio bastante contenido.

Llevo ya años disfrutando de sus magníficas panetelas (es el único veguero de la marca que se manufactura con tripa corta), así como de sus sensacionales marevas. Estas dos vitolas las he fumado por cajas, especialmente los vegueritos. Ambos formatos me encantan y sigo fumándolos frecuentemente.

Recientemente aparecieron también, y para sumarse con gran acierto al vitolario regular, las magníficas perlas. Otro buen purito.

También existe una Corona Gorda, que sólo he fumado en un par de ocasiones, por la dificultad en encontrarlo.

Pues bien, sólo me faltaba por probar este cervantes, y hace unos días, lo hice.

El ejemplar salió del magnífico humidor de mi amigo Adrián y por el aspecto de la unidad, el tabaco debía estar muy bien añejado. Y hablo del aspecto porque su capa estaba ya muy envejecida, de tonalidad mate y con la anilla algo amarillenta. Eso sí, su conservación era excelente.

En cualquier caso es un cigarro que dejó de torcerse en 2006 (coincidiendo con otro cigarro de la marca, las fantásticas y delicadas Slenderellas), por tanto infelizmente discontinuadas hace unos años, aunque a día de hoy siguen encontrándose en algunas cavas. Además pertenece a esos "excedentes de stock" que los de Habanos han denominado "Fuera de serie".

Las sensaciones de la fumada fueron muy buenas al principio y durante el primer tercio, con aromas y sabores muy ricos..., de tabaco bien añejado, cafetero, dulzón y con aromas evocadores a madera y libro viejo.

Una pena porque a medida que mi entusiasmo aumentaba, las sensaciones disminuían, se apagaban... El veguero iba tornándose hosco y simplón..., muy cubano en el sabor, pero sin transmitir buenas sensaciones. El amargor era persistente y muy plano en matices.

De este cigarro había oído críticas y casi todas malas. No obstante tenía ganas de probarlo y comprobar por mi mismo el valor del mismo.

En definitiva un puro correcto, pero sin mayor complejidad.

Y aunque este formato me haya salido "rana"...

Antes y ahora..., SIEMPRE Rafael González Márquez.

Un saludo. Marce

viernes, 10 de mayo de 2013

Marce > Montecristo Gran Reserva Nº 2




Hola a todos.

El pasado puente de mayo, y en compañía de mi gran amigo Adrián,  tuve la ocasión de probar esta pirámide de Montecristo. 

Me encuentro como "pez en el agua" pues los cigarros figurados me encantan, además la vitola "pirámide" es la perfección en tamaño y tiempo de fumada.

La situación es idílica: estoy de vacaciones, la compañía es inmejorable y entre los dedos tengo un tabaco cubano añejado de una de mis marcas favoritas. Todo un privilegio.

Respecto al puro, comentar que este tabaco es la primera gran reserva de Montecristo, recordemos, además que para que un Habano obtenga la calificación de Gran Reserva todas sus hojas - capa, capote y tripa - deben haber sido añejadas durante un largo y cuidadoso proceso de al menos cinco años. El Montecristo Gran Reserva Nº2 es un producto exclusivo y limitado. Únicamente se han producido 5.000 cajas numeradas en todo el mundo. Éstas están producidas con madera lacada en negro y cuentan con 15 unidades cada una. Su presentación es muy atractiva, con doble anilla, la de Montecristo y la negro-oro de Gran Reserva.

Y aunque el puro sale a la venta en 2012, se tuerce en 2011 con tabaco del 2005.

Pero vale ya de datos intrascendentes y pasemos a comentar las sensaciones de este veguero.

El cigarro es, de principio a fin, absolutamente magnífico, muy equilibrado y aromático a lo largo de sus tres tercios. El disfrute es mayúsculo y en algún pasaje de la fumada, Adrián y yo comentamos que: si realmente pueden encontrarse diferencias sustanciales entre este Gran reserva o el Original Montecristo Nº 2 con varios años de añejamiento. Vuelven a mi recuerdos similares que tuve cuando probé el Cohiba Siglo VI Gran Reserva, y me hice la misma pregunta. Ambos llegamos a la conclusión de que NO, al menos desde la perspectiva del aficionado. A los dos nos parece un purazo, pero es que un Nº 2 bien añejado de la serie regular también nos lo parece.

Diferencias o no aparte, el puro está en plena forma, de una moderada fortaleza, el sabor es delicioso, redondo, con sabor a tabaco del bueno, tabaco negro cubano, muy en la línea de la marca. Personalmente destacaría esas puntas a pimienta que siempre hallo en los Montecristo. Los aromas también son fantásticos, sutiles, el cuero y la madera de cedro impregnan con elegancia el ambiente.

En definitiva un cigarro buenísimo, fumado y disfrutado en la mejor de las compañías.

¡GRACIAS Adrián por tu inmensa generosidad!, siempre es un placer fumar juntos.

Un saludo

Marce

viernes, 26 de abril de 2013

Marce > Cifuentes Cristal Tubo



Hola, 

Anoche me fumé un habano que guardaba con celo desde hace algún tiempo.

Se trata de una rareza antigua, o un habano vintage (cómo dicen algunos por ahí). Se trata de un Cifuentes Cristal Tubo de los años 60.

Mi padre me regaló este cigarro que le había dado un buen amigo suyo ligado a Cubatabaco. Según esta persona le dieron este cigarro en los años 60. Fue un obsequio de boda y lo ha tenido desde entonces perfectamente acondicionado en su humidor durante todos estos años. La conservación del puro es perfecta. Una vez estuvo en mis manos (hace ya un par de años), lo saqué del tubo para comprobarlo y estaba esponjoso y perfectamente conservado. Así es que pasó directo a uno de mis humidores hasta el día de ayer.

El tabaco pertenece a la vitola "Conserva" con unas medidas de 44 en cepo x 145 mm de largo. Este veguero empezó a producirse en los 60 y finalizó su torcido en 1975, aunque se mantuvo en catálogo hasta 1990.

Por todo ello, me encuentro ante un cigarro que tiene posiblemente 50 años. Ahí es nada... Es una buena oportunidad para comprobar los efectos del añejamiento a largo plazo.

Acostumbrado a las presentaciones cubanas más convencionales, me sorprende la apariencia de este tabaco: Tubo de cristal con la anilla personalizada para esta vitola (pone Cifuentes Cristal Tubo y Elaborado a máquina), pegada por fuera del tubo y una anilla en el pie que reza lo siguiente: "El cigarro en este envase nunca pierde su calidad y aroma" No sé si será totalmente cierto eso de "nunca", pero desde luego esta unidad está perfectamente conservada, guardando intensamente todo su aroma a puro tabaco cubano.

Por todo ello, entenderéis ahora mi "reserva" a la hora de "dar candela" a esta reliquia, pequeño trocito de historia del tabaco cubano.

Pues bien, ayer (y sin ser un día especial) me decanté por este puro tras la cena en casa.

El cigarro tiene un buen aspecto general, de color colorado mate y con una bonita y sedosa capa, con alguna beta oscura, señal inequívoca de tabaco de excelente calidad.

Al encenderlo, me sorprende ya de inicio su altísima fortaleza, recordándome inmediatamente a habanos potentes, concretamente y por aproximación, a algún Bolívar.

Los aromas son excelentes, y aunque el habano no desprende de forma "voluntaria" mucho humo, el que se escapa, es sensacional; huele a madera de cedro, a cuero, a historia.

Los sabores son muy pronunciados, amargos y muy cafeteros. Ese agrio sabor recuerda al chocolate más puro, a regaliz o a frutas escarchadas. Y esta será la tendencia hasta el final de la fumada. 

En definitiva un tabaco: fuerte, potente, directo y muy aromático. 

Sensacional este sencillo, tradicional y pretérito habano.

Un saludo

Marce


martes, 12 de marzo de 2013

Marce > Diplomáticos Colección Privada ER España





Hola a todos.

Hoy vamos a hablar de un cigarro que pertenece a una marca de habanos menos conocida y frecuente de encontrar (al menos hasta la fecha) en los estancos españoles.

Se trata de Diplomáticos. Esta marca lleva, desde los años 60, ofreciendo un vitolario exacto a algunos de los cigarros de línea regular más clásica de Montecristo. Tal es el caso y coincidencia en el Nº 1, Nº 2, Nº 3, Nº 4 y Nº 5 y los "laguitos" de fino calibre Nº 1 y Nº 2. Nada es casualidad y es que estos vegueros se tuercen en la misma factoría que Montecristo, donde comparten también torcido con los magníficos y delicados H. Upmann.

Yo hasta la fecha, había fumado sólo el Nº 3 (vitola coronas) en una sola ocasión; y el número 2 (pirámide) tres o cuatro veces. Mis recuerdos de esta marca siempre me evocaban altas fortalezas y buenas fumadas, especialmente éste último "figurado".

El cigarro que nos ocupa, se desmarca de estos recuerdos, al menos en el apartado fortaleza. Tal vez por ser un tabaco de "nueva generación" o por su condición de Edición Regional; que como muchos sabemos, se corresponden poco o nada con las ligadas de las lineas regulares.

El purito en cuestión pertenece a la vitola de galera "Petit Robusto" con unas medidas de 102 mm de largo x 50 de cepo. Como acostumbran las ER, van etiquetados con dos anillas, la de Diplomáticos y la plata y granate con la leyenda Exclusivo España.

El aspecto general es muy agradable y la capa es muy sedosa, brillante y lisa. Y aunque hoy en día hay mucho "lobo con piel de cordero", a la postre esta capa hará honor al conjunto "enseñándonos los dientes".

Por su formato (corto y grueso), decido perforar con un cortador tipo bala (o punch) y enciendo a continuación con un mechero soplete, comprobando al instante su tiro magnífico. Destacar, de "cabo a rabo", su magnífica combustión y forma de arder 

Los sabores desde el principio me gustan mucho, son delicados bajo una fortaleza moderada. De inicio me recuerda a las mejores fumadas de calibre grueso con la marca Hoyo de Monterrey. Aparecen recuerdos a infusiones y vainilla. Desde luego el puro está rico, es de esos habanos que desde que los enciendes te gustan, y eso hoy en día es muy bueno.

Los aromas son como deben: a madera de cedro, a terruño cubano.

Y mientras avanza la fumada, como es habitual, la fortaleza aumenta y los sabores progresan a tostados con puntas amargas.

El final es algo mentolado y muy gustoso, así es que lo apuro hasta el final.

Este Diplomáticos me ha dado una agradabilísima fumada. Además es un tabaco que ha salido con un precio bastante competitivo, dentro de los habituales "hachazos" al que estamos habituados cuando adquirimos labores cubanas. 6,75 €tienen la culpa.

Me ha gustado mucho este purito y por eso os lo recomiendo desde aquí.

A disfrutar que son dos días.

Un saludo

Marce.

jueves, 14 de febrero de 2013

MARCE > Por Larrañaga Legendarios ER España 2012



Hola a todos...

Anoche tuve la oportunidad de fumar este tabaco que guardaba celosamente en mi humidor desde que esta Edición Regional saliera a la venta en el mercado español. Dándole así tiempo para terminar de fermentar y equilibrarse con el paso del tiempo.

Por Larrañaga es una marca que no se comercializa en España en su línea regular. Por ello me apetecía mucho probarlo.

Este veguero pertenece a la vitola "Partagas 16". Originalmente, este formato se lanzó como Edición Limitada en la marca Partagas en el año 2004, concretamente para el Partagas Serie D No 1 EL 2004.

La caja se presenta en una camada de 10 habanos, y se viste con dos anillas, la de Por Larrañaga -dorada y blanca- y la plata y granate con la leyenda "Exclusivo España". Debo reconocer que el distintivo de la marca es de las anillas más bonitas que he visto en un habano. Y aunque sabemos que esto no es importante, le da una imagen impecable al conjunto. Las medidas de galera son: cepo 50 x 170 mm. de largo.

La capa es suave y de color carmelita natural, fina y de hechura esponjoso. Como decía la presentación es sublime.

Dejemos la teoría y vayamos  a lo práctico.

Recién cortado, el tiro en frío, me parece algo justo. Enciendo y me ratifico que así es..., aunque es un detalle que se corregirá muy rápido.

Los sabores de inicio son herbáceos y con una fortaleza muy baja..., demasiado suave para mi gusto. Aromas poco destacables, a tierra húmeda. Poco a poco va aumentando ligeramente la fortaleza y aparecen algunas notas interesantes en cigarros de alta regalía, como notas a infusiones y a miel. El tabaco no destaca, amarga y tiene un postgusto algo acartonado. La ceniza aguanta espectacularmente, hasta que decido retirarla con más de 5 cm. La forma de arder es cónica y la combustión perfecta. Aunque mis sensaciones son de "habano de nuevo cuño", de estos de moda, con mucho cepo y poca "chicha". 

En el segundo tercio el puro está en su mejor momento. La fortaleza ya es mediana y aparecen a ratos sabores interesantes a pimienta (sin destacar) bajo un predominio cafetero y a cacao. Estos sabores permanecerán hasta el final del cigarro.

En definitiva, un "quiero y no puedo". Un puro que sabe a tabaco cubano, pero que no brinda complejidad, muy en la linea de otras ediciones regionales y cigarros "de moda" que habanos pretende endosarnos a precios desproporcionados.

En definitiva, 105 minutos de fumada, entretenida y poco más. No creo que repita. A mi entender, poco recomendable.

Un saludo



martes, 8 de enero de 2013

MARCE > Punch Super Selection Nº 1




Hola a todos y Feliz Año 2013...

Comenzaré este año las reseñas del blog, hablando de un tabaco magnífico, de lo mejor que he fumado (y encontrado) últimamente. Os cuento...

Días atrás, y con vistas a aprovisionarme de algún buen tabaco para estas navidades, visité una de mis cavas favoritas, donde sé que Fran siempre guarda, tiene y conserva perfectamente joyas cubanas inusuales de hallar en otros establecimientos.

A medida que charlábamos, y mientras elegía algunas unidades de uno de mis tabacos favoritos  (el Partagás Serie du Connoisseur Nº 2) Fran me ofreció (sabiendo de mis gustos) algo muy especial que guardaba celosamente..., y se trataba de este cigarro, el Punch Super Selection Nº 1 en Cabinet de 50 unidades y fechados en 2002. En principio ninguno de los dos sabíamos definir con exactitud la vitola de galera, hasta llegar a casa y comprobar en la red, que se trataba de una corona grande, formato poco frecuente hoy en día, pero que antaño fue bastante común en fábricas y estancos..., tal era (o aún es) el caso del: Romeo y Julieta Coronas Grandes, Partagás Coronas Grandes, Partagás 8-9-8 Sin Barnizar, Partagás 150 Aniversario Coronas Grandes, Quai d'Orsay Gran Coronas, Cohiba Siglo III, Hoyo de Monterrey Le Hoyo des Dieux, Hoyo de Monterrey Super Selection, Montecristo Montecristo Tubos, La Gloria Cubana Sabrosos, Davidoff Chateau Mouton Rothschild, Davidoff Mille series 4000 y el Dunhill Tubos.

En definitiva una vitola "de las de antes" y con unas medidas de 155 mm. de longitud x un cepo 42. Infelizmente discontinuado en el año 2009.

Pues bien, en estos días vacacionales, con tiempo para descansar y disfrutar, di buena cuenta a un par de unidades, fumados en muy distintas situaciones. Uno; en compañía de la familia y después de la comida de Navidad, y el otro en la tranquilidad de mi casa, días después, tras la cena y en soledad. Quería reafirmarme en las buenas sensaciones que me dio la primera fumada.

Los cigarros de esta caja tienen un color carmelita precioso. Huelo el pie y huele a lo que tiene que oler, al mejor tabaco del mundo. Su capa es sedosa y están apretaditos al tacto, es por ello que inicialmente me dio un poco de miedo coger muchos, porque me gustan los cigarros de hechura poco apretados. Los vegueros vienen desnudos, sin anillas, pues las cajas anteriores a 2005 así se presentan, es a partir de este año cuando de les viste con la anilla identificativa. 

Y aunque me gusta seguir comentando mis apreciaciones sobre los puros que fumo, cada vez soy más "vago" a la hora de prestar una atención excesiva a los sabores y matices. Desde hace algún tiempo, me dedico simplemente a disfrutarlos (si el conjunto es bueno), y olvidarme de todo (que de eso se trata), en el caso que nos ocupa, el conjunto fue excelente.

Cuando fumo tabacos especiales, me gusta nada más encenderlos, acercar en pie encendido cerca de la nariz para apreciar esos aromas únicos de buen tabaco cubano. En este caso el aroma era excelente, a maderas de cedro, a buen tabaco negro. 

Respecto al sabor, es un puro que desde el principio, marca una intensidad de fortaleza que no he encontrado otras veces en cigarros de la misma marca. Máxime sabiendo de su "edad" y de la tónica general a la disminución de fortaleza en cigarros añejos. ¡Pues bendita fortaleza, qué cosa más rica! inicialmente es dulzón, con puntas de miel y azúcar quemada y con recuerdos amargos a regaliz y cacao; posteriormente se vuelve mucho más contundente, con notas tostadas y un sabor cafetero muy presente y dominador. Es un sabor magnífico y clásico, de esos que cada vez es más difícil encontrar en las nuevas y gruesas labores cubanas, tan de moda hoy en día.

En definitiva un puro riquísimo, elegante, clásico y de un tamaño suficiente para prestar una fumada excepcional durante 75 minutos aproximadamente. Altísimamente recomendable si lo encontráis.

Un saludo

Marce

jueves, 20 de diciembre de 2012

MARCE > Romeo & Julieta Exhibicion Nº4



Hoy intentaré redimir mi baja actividad en el blog, con esta otra reseña de otro cigarro destacable fumado hace un tiempo. En este caso, y al contrario que mi publicación anterior, el cigarro fue absolutamente delicioso.

Lo compré en la magnífica cava que tiene Verónica en la calle General Perón (esquina con Gral. Moscardó) de una caja fechada en 1999.

En este blog ya existe una didáctica y acertada cata que mi amigo Ricardó publicó en su momento. Es por ello que no quiero extenderme..., simplemente comentar lo gozoso que puede llegar a ser fumar tabaco cubano, cuando se tiene una unidad de este veguero entre los dedos.

Muy en la linea de la marca, este hermoso Nº 4 es auténticamente delicioso es cada uno de los apartados que solemos medir en nuestras catas: pleno sabor cubano, infinidad de deliciosos matices y un aroma embriagador, fino y delicado. Me recuerda mucho a sus hermanos el Exhibición Nª3 y el fantástico Belicoso.

A todos los que os gusta el buen tabaco cubano, os lo recomiendo encarecidamente.

Un puro especial, riquísimo..., ya me contaréis...

Un saludo. Marce

MARCE > La Gloria Cubana Inmensos


Hola a todos.


¿Cuánto tiempo, verdad?


Pues sí, hacía ya unos meses que no actualizaba el blog por razones varias..., el caso es que quería perdiros disculpas a los pocos, pero amables seguidores de este humilde espacio. Dicho lo cual, quiero hacer algún breve comentario sobre este cigarro "moderno"..., sí, sí moderno, de estos que nos sacan los de Habanos a un precio contenido. Y digo contenido porque cuesta la unidad 14,95 euros..., ahí es nada.


Este "inmensos" se vitola en la categoría de Sublimes (aunque de sublime sólo llevará el nombre de su formato..., luego lo explico). Sus medidas son: longitud de 164 mm. y un cepo de 54 (21.43 mm). Su presentación es muy atractiva en Cajón Especial barnizado de 10 unidades y con un acabado y aspecto individual impresionante. La capa, las anillas, el color..., todo muy bonito, pero...


Y aunque de Venta exclusiva en La Casa del Habano, es frecuente encontrarlo, al menos, en las grandes cavas de la capital.


Bueno al tema..., este cigarro en general, goza en "continente" de todo lo mejor que Habanos SA puede ofrecernos, un aspecto impecable, un torcido maravillo y un tiro y una combustión extraordinaria. Pero los que fumamos "puros" apreciamos también el "contenido", el aroma, el sabor, el alma..., y este cigarro no tiene alma, está vacío, es pobre y algo más...


Lo mejor es fumarlo, probarlo y opinar..., a mi desde luego no me gustó nada..., sí, sabía a tabaco cubano, pero muy liviano, muy plano y poco complejo..., pero como siempre digo, habrá que darle otra oportunidad, tal vez dentro de unos años.


Gracias Javier por tu deferencia..., espero tus comentarios, porque estoy seguro que habrás dado cuenta a alguno de ellos.


Un saludo


martes, 24 de julio de 2012

MARCE > Romeo & Julieta Cazadores




Hace ya unos días estuve comprando habanos en la cava de Fran en Las Rozas. Profesional y entendido donde los haya, me recomendó este cigarro, y haciendo caso a su sugerencia elegimos algunas unidades de este "Lonsdale" fechados en 2008.

La vitola de galera de este tabaco es "Cazadores", de 162 mm x 43 de cepo. Comparte medidas exactas únicamente con el Fonseca Nº 1. Y aunque existe otro Cazadores como vitola de salida, el José La Piedra Madrid, éste es un tripa corta y nada tiene que ver con los anteriormente citados, ni por su tipología ni por sus medidas.

Antiguamente se empleaban nombres más genéricos para definir el tamaño de los tabacos, cigarros con medidas similares. Este es el caso del "Lonsdale", que agrupaba (y agrupa) tanto a la vitola Cazadores, como a la vitola Dalias o a la vitola Cervantes. Por tanto el término de "Lonsdale" aún es válido, empleado a día de hoy sobre todo en personas de más edad.

En el caso que nos ocupa y centrándonos de este cazador de Romeo & Julieta, debo reconocer que no es un cigarro de mi agrado. Os explico porqué.

Su construcción es algo tosca, la capa no destaca especialmente (o más bien poco), y en el caso de las unidades compradas, el color de la capa es colorado madura. A la postre comprobaré además, el grosor excesivo de su envoltura.

Respecto a sabores y aromas, este habano no muestra virtudes destacables en ningún apartado. Los aromas evocan al cedro y los sabores son excesivamente primarios. Y aunque el sabor general no es malo, sí es cierto que su excesiva fortaleza resta interés al conjunto. Desde el inicio y hasta el final, las notas son muy similares y con poca o ninguna evolución: potente sabor a tabaco negro cubano, con notas bastante amargas y demasiado terroso con recuerdos a amoniaco. He fumado distintas unidades tanto en la calle como en casa y las sensaciones de repitieron.

Me ha desilusionado un poco este cigarro, ya que había leído y escuchado comentarios muy positivos de amigos aficionados. Sobre todo porque he leído que es un tabaco que añeja muy bien en el tiempo.

Tal vez estas unidades no estén todavía perfectas para ser fumadas, y quizás les quede un par de años para terminar de redondearse. A veces pienso que hay tabacos que se conservan (o vienen de origen) con demasiada humedad, restando, a la postre, virtudes al propio tabaco. En cualquier caso los 4 años desde su torcido, deberían haber aportado mejores sensaciones en un cigarro de 8 euros.

He guardado una unidad en el humidor para fumarla dentro de un par de años, y comprobar así qué diferencias aprecio.

Un saludo

lunes, 23 de julio de 2012

MARCE > Montecristo Nº 2




Clásico entre los clásicos, este Montecristo Nº 2 siempre ha formado parte de mis habanos favoritos..., por su ligada, por su vitola.

Los que habéis leido algunas de mis catas sabéis mi predilección por los tabacos figurados, y dentro de estos, las pirámides ocupan un puesto preferencial. Especialmente porque todas las pirámides de las distintas marcas cubanas, me parecen excepcionales.

Recordemos que junto a este Montecristo, se tuercen en la misma fábrica, el H. Upmann Nº 2 y el Diplomáticos Nº2. Esta terna coincide en formato y mantienen los tres, similitudes en cuanto a sabor, aromas y fortaleza.

Y por otro lado tenemos también en el mismo formato el particularísimo Partagás serie P Nº2 y el delicioso Vegas Robaina Únicos.

Y aunque había fumado este Montecristo en varias ocasiones, aún tenía pendiente subir una reseña del mismo y que ocupe su merecido sitio en este blog. Siempre he presumido de que este habano es uno de mis favoritos, por tanto, su omisión aquí, me sonaba a ofensa.

En los años 70 y 80 no existían a la venta tabacos de grandísimas dimensiones como ahora. Los cepos gruesos los ocupaban algunas pirámides, algún prominente y posteriormente algún robusto. Por tanto de niño, el ver este habano en sus cajas era un deleite para los sentidos. Desde entonces conservo recuerdos a aromas de cedro y el brillo de sus aceitosas capas. Recuerdos de la niñez y alimento de fantasías...

Recientemente, y celebrando un cambio en mi vida laboral, decidí que mi fumada debería ser algo especial, y al pensar en el habano a elegir, me vino de súbito este Montecristo Nº 2.

El puro, como en otras ocasiones, me pareció excepcional. Las sensaciones que transmite este tabaco son fantásticas, tanto en sus aromas como en sus sabores. Su humo evoca al cedro y activa nuevamente mis recuerdos: fragancias a cueva (a la cueva de puros de mi padre), a madera, a cuero viejo...

Los sabores son sutiles, con un dulzor y suavidad elegantes en boca, con matices a especias y a miel, todo ello mezclado con un amargor delicioso, parecido al regaliz. Su evolución es natural y habitual, de menos a más en cuanto a fortaleza y mostrando nuevos sabores..., más profundos, con puntas de pimienta, café y chocolate.

Definitivamente un gran puro, un gran acierto, un clásico.

Fantasías de antaño, realidades presentes...

jueves, 12 de julio de 2012

RICARDO > Ramón Allones Small Club Coronas



Hola.

Un cigarro que he fumado con alguna frecuencia, pero que se me había quedado en el tintero de las reseñas, el Ramón Allones Small Club Coronas.

Relativamente difícil de encontrar, su suministro no es continuado, pero se trata de un Habano frecuente en mentideros de Aficionados debido, probablemente, a dos motivos fundamentales:

Facilidad para disfrutarlo y riqueza de sensaciones.

Sus dimensiones y buena construcción en general, hacen que sea un cigarro fácil de encender y de fumar, normalmente con buen tiro sin necesidad de un añejamiento serio. Además, en menos de una hora está lista la fumada.

Creo recordar que Min Ron Nee, en su ‘Enciclopedia de Habanos Posteriores a La Revolución’, viene a definir a este cigarro, por el rango de sensaciones que proporciona, algo así como un Ramón Allones Gigantes en miniatura. Una excelente definición comparativa con la que estoy absolutamente de acuerdo. Vamos por partes.

La vitola de galera ‘Minuto’ tiene para mi algo de mágico y especial, pienso que al menos tres de sus salidas son excelentes representantes de la Alta Regalía Cubana, cigarros de grandes prestaciones y cualidades a pesar de la limitación de sus dimensiones.

Concretamente y además de este Small Club Coronas de Ramón Allones, Partagás presenta su Shorts, cuya ligada es sublime y las sensaciones que proporciona recuerdan a las mejores de antaño de la marca. También El Príncipe de San Cristóbal de La Habana me parece muy buen cigarro, probablemente el mejor de todo el vitolario de esta marca.

Existen o existieron otras salidas de la mencionada vitola de galera ‘Minuto’ que proporcionan buenas sensaciones, como el Bolívar Coronas Junior, cigarro este que he fumado en menos ocasiones.

La marca Ramón Allones se tuerce normalmente en la Fábrica de Partagás de La Habana, de esta manera está emparentada con los puros de la marca de fábrica, pudiendo presumir alguna analogía de ligada que proporciona recuerdos a las características de los cigarros Partagás. Pero este Small Club Coronas tiene diferencias muy marcadas con su pariente el Shorts, las sensaciones que producen sus respectivas fumadas tienen distintas paletas de tonos y matices aunque, como decía, alguna base semejante les crea el parentesco.

El cigarro que he fumado ayer noche se presentaba bien vestido con capa carmelita y de torcido impecable, después de un par de años en mi humidor, conservaba bien su homogeneidad. No puedo facilitar datos de fábrica y año de envasado porque se trataba de un regalo de un Querido Amigo.

Fácil de preencender con una sola cerilla larga de madera. Corte sencillo con un sacabocados. Sin necesidad de llama para finalizar el proceso, con un par de soplidos suaves fue suficiente.

Sorprende desde el inicio la profundidad y la dimensionalidad de las sensaciones que proporciona este pequeño cigarro: Fortaleza media-alta cubana que invade los sentidos con notas finas de recuerdos a pimientas y especias, en armonía con otros recuerdos a sabores minerales y al olor a tierra. Todo en constante evolución desde el comienzo.

No me resulta fácil dividir con exactitud la fumada en tercios. Las notas especiadas se van disipando con agilidad, dando paso a sensaciones cremosas cafeteras casi dulces, acompañadas de semejanzas al olor de maderas nobles y cuero.

Hacia la mitad de la fumada, la profundidad y la riqueza de prestaciones es realmente singular, un conjunto potente y muy fino, que transmite bien la sensación de Elegancia que la Alta Regalía Cubana proporciona.

Al cabo de tres cuartos de hora mal contados, termino la fumada de este Small Club Coronas, quemándome para percibir finalmente la última evolución de los recuerdos a café en notas mas tostadas y el aumento de la fortaleza, todo sobre ese fondo formidable antes descrito. Una pena que se acabe, apetece encender otro.

Acompañé la fumada con paz y tranquilidad. Y una copa corta de Brandy jerezano Señor Lustau. El ensamblaje de sensaciones fue muy gratificante al haber algunos rangos comunes que se iban acentuando mutuamente.

Pequeño momento de Soledad Deseada que algunos, solo algunos, conocen bien.

Saludos,

jueves, 31 de mayo de 2012

MARCE > Punch Churchill


Anoche tuve la oportunidad de probar por primera vez este tabaco cubano de la marca Punch.

La unidad en cuestión procede de una caja de 2005 perfectamente añejada y conservada por mi buen amigo y mejor aficionado Javier. Suyo fué el detalle de regalármelo y mío el placer de disfrutarlo.

El aspecto general es muy bueno, bien torcido y homegéneo al tacto, un hechura que me proporcionará un tiro fantástico.

Su capa colorada madura, su buen empaque y sus sugerentes aromas en frío, me hacen encenderlo sin más dilación.

Corto generosamente con cortapuros simple Solingen..., y compruebo de inmediato que el tiro va a ser bueno...

Las primeras sensaciones son muy buenas, de suavidad y dulzor, con maderas muy presentes y un sabor general muy agradable. Los aromas son sutiles y evocan la madera de cedro, su inseparable compañero durante 7 años.

El puro va desarrollando su potencial y su fortaleza aumenta, transmitiendo sensaciones deliciosas a puro tabaco cubano bien añejado. Puntas tostadas y a especias hacen aparición y el equilibrio del conjunto es perfecto.

La fortaleza es algo mayor que la del Double Coronas y los sabores de ambos son parejos..., aunque este me brindó un final mentolado muy especial.

Los cigarros son momentos, son situaciones y dependiendo de muchos factores las fumadas se miden de distinta manera.

Ayer, en la soledad de mi casa, sin  interrupciones de ningún tipo y viendo un documental de lo más interesante, éste Punch me pareció grandioso..., casi tan grandioso como mi amigo Javier.

Un saludo




miércoles, 25 de abril de 2012

Ricardo > Hoyo de Monterrey Coronas



Hola.

Ayer estuve fumando este cigarro discontinuado de producción en el año 2006. Regalo de nuestro buen Amigo Marcelino.

Tomé unas cuantas notas de la fumada y de algunas disquisiciones sobre la sensación que me dejan algunos Habanos actuales en relación con algunos discontinuados.

Como he apuntado en otras reseñas, los cigarros del cepo 42 no son mis favoritos, especialmente los producidos durante los años más difíciles del Periodo Especial de Cuba (1991 – 97, aproximadamente), una vez que muchos de esos cigarros salieron al mercado con serias irregularidades de torcido y calidad de las ligadas. Además, ese tipo de cepo era el que estaba de moda en esos años, los Habanos de Calibre Medio eran, probablemente, los de mayor consumo en esa época.

Tampoco soy Aficionado a la marca Hoyo de Monterrey, si bien reconozco que tiene una serie de virtudes interesantes, no acabo de acomodarme a la suavidad de sus cigarros, soy mas Aficionado a sensaciones mas expresivas y temperamentales de los Habanos de otras marcas.

De esta manera, cada vez que me encuentro con cigarros de esta marca y calibre, suelo ser escéptico. Pero esta vez se trata de un regalo y por educación, nunca rechazo un cigarro regalado desde la buena fe, menos de un Buen Amigo y mejor Aficionado.

Y la fumada de este regalo me servirá para reflexionar, para darme cuenta que esta Afición al Cigarro Habano de Alta Regalía parece caminar pareja a otras Aficiones, los Toros y el Flamenco, donde la añoranza es algo presente y recurrente. Ya no hay toros ni toreros como los de antes. Ya no quedan cantaores que canten por los palos de antes, ni como antes siquiera.

Sucede que el calibre grueso y la apariencia son el metro patrón de la nueva producción de Habanos, sea esta regular, limitada o regional. Que muchos de los nuevos cigarros solo proporcionan mas de lo mismo: Bocanadas de humo y aire caliente, con recuerdos o no de las marcas de Habanos de las que proceden, sin expresión ni evolución suficientes. Sin clase o elegancia. Una mierda. Aparente, bien vestida y engalanada, pero una mierda.

El Hoyo de Monterrey Corona que encendí ayer, procedía de una caja fechada en el año 2000. Perfectamente mantenido y añejado por un Especialista como Marcelino. Perfectamente concebido para proporcionar un conjunto de sensaciones virtuosas y nobles que se contraponen frontalmente a buena parte de los Habanos de nueva creación mencionados. No hizo falta mayor calibre ni fortaleza para esta afirmación, concretamente:

Cigarro muy bien torcido y vestido con una bonita capa carmelita casi dorada, con recuerdos de brillo y tacto sedoso. Esponjoso en justa medida por su buen mantenimiento. Aspecto atractivo.

Encendido fácil con un solo fósforo largo, sin ningún problema se formó la corona de brasa deseada. Corte limpio de un balazo con el sacabocados y terminación de encendido con un par de soplidos.

Humo elegante, ligero pero profundo, perfumado de notas con recuerdos a especias suaves y al olor a madera de calidad, conjunto equilibrado sin estridencias ni ausencias. Primer tercio de buena expresión y delicadeza cubanas, invitando a la relajación y evasión.

Evolucionando las notas con recuerdos a madera, cada vez mas presentes, talvez cedro, talvez balsa, talvez también algo de guarnicionería fina y lejana. Con un nuevo fondo de olor a café tostado, evolución de las sensaciones con recuerdos de especias suaves. Sensaciones gentiles estas que engrandecen el humo mas tradicional de Habanos.

Tiro justo para las medidas del cigarro, sin variaciones, pero el suficiente para invadir con eficacia los sentidos en una noche con relajada predisposición para fumar Alta Regalía. Ceniza clara con discos oscuros. Algo compacta y pareja durante toda la fumada.

Tercio final donde aparecen algunos recuerdos mas pronunciados a café tostado, el olor a madera pasa a un segundo plano, la fortaleza se ha mantenido suave durante toda la fumada y sin embargo la delicada pero generosa expresión de sensaciones no ha remitido en ningún momento.

Doy el cigarro por terminado al cabo de cincuenta y cinco minutos – una hora, dejándolo descansar cuando queda poco más de centímetro y medio. Y una fragancia excepcional en la habitación.

Conclusiones.

Acompañé la fumada con unas gotas de Brandy Jerezano Señor Lustau SGR en su copa balón correspondiente. Cigarro y Brandy suaves, pero expresivos y elegantes. Una hora de buena armonía que me alejó placenteramente de todo lo demás.

Sigue la caza, la caza de discontinuados como este cigarro superior.

Como otros tiempos.

Saludos,
Ricardo.