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lunes, 10 de junio de 2013

RICARDO > Sancho Panza Sanchos & The Glenlivet Single Malt 12 Years



He tardado años para entender por qué Sancho Panza es o fue una de las marcas favoritas en algunos sectores del Reino Unido. Profundizando en la Afición al whisky he conseguido descubrir que algunas sensaciones descritas de la marca encajan con mucha perfección en la expresividad de algunos whiskies. Las notas terrosas, minerales y saladas de Sancho Panza acompañan bien la similitud de notas registradas de algunos maltas y blended.

Valga esta reflexión escrita hace años como introducción al maridaje de lujo que el pasado sábado tuve la suerte de experimentar.

Hace ya tiempo, recibí con dicha el regalo de un Admirado Amigo: Una botella de Whisky The Glenlivet 12 años. He esperado pacientemente el momento adecuado de predisposición y tranquilidad necesarios para abrir y disfrutar este whisky de malta convenientemente.

También, hace ya tiempo, que no fumaba un Habano de Vitola Gran Corona, que exige en torno a las dos horas de dedicación casi exclusiva para apreciar todo lo que este cigarro puede proporcionar. Mas aun si se trata de un Sancho Panza Sanchos del año 2000, cuidado y mimado cuidadosamente durante este largo periodo. El resto, cinco puros más que quedan en la caja que voy agotando paciente y placenteramente. Al fin y al cabo el paso de los años, en este caso, juega a mi favor.

Después del almuerzo primaveral y bien regado de parrillada en familia, vuelvo a mi casa para dedicar un buen rato a las notas sensoriales magníficas que el destilado fino y este cigarro extraordinario proporcionan. Durante dos horas no hubo siquiera el más mínimo aviso de estridencia o discordancia. Tarde muy bien pasada, tarde de lujo.

El aspecto del Sancho Panza elegido era imponente. Ya de por si, en el formato Gran Corona, causan respeto sus 235 milímetros de largo para un cepo 47. Pero este Sanchos en concreto, muy bien torcido y vestido con capa colorado claro, todavía brillante, de tacto sedoso y casi graso, esponjoso en justa medida. Reposado durante largos periodos alternados de humidor y de brisa marina atlántica, avisaba del potencial de sensaciones que estaba dispuesto a ofrecer, como desafiando: “Atrévete conmigo, si eres capaz”.

Comienzo la faena sosegado, preencendiendo con una cerilla larga el pie del cigarro, nada de encendedores jet, la ocasión lo merece. Corte con sacabocados en el centro de la cabeza. Por un momento pensé en usar la guillotina de doble hoja, pero me decidí por el punch, para comprobar el estado del tiro y si fuese necesario, mas adelante corregir con la mencionada guillotina. No fue necesario. Final de encendido con un fósforo corto y unos pocos soplidos suaves.

Humo Habano Fino, elegante y gustoso que invade los sentidos con amabilidad, las notas a sal y minerales son las primeras en manifestarse, como sello de la Marca Sancho Panza. La fumada pide atención y dedicación, con semejante largo de cigarro la cadencia entre bocanadas debe ser medida. Aunque el tiro es generoso a pesar del corte estrecho, un aumento de ritmo puede arruinar el cigarro y la tarde. Calma, la deseada y cautela, que nunca está demás.

A mitad del primer tercio, cuando las sensaciones untuosas comienzan a aparecer, poso el cigarro. Lo dejo tranquilo un rato, refrigerándose un poco mientras suelta un hilo perfecto de humo azul de la combustión. Ceniza blanca sombreada, bonita y compacta producto de una quemada uniforme, que así arderá la mayor parte del tiempo, exceptuando un par de ayudas con el Bic. Poca cosa para unas dos horas de fumada.

Con cierta emoción contenida, finalmente y después de todo este tiempo de espera, saco la botella de The Glenlivet 12 de su caja y de su bonito envoltorio de papel corporativo. Con un cuchillo y con cuidado, realizo un corte limpio en la cápsula, justo en la separación entre botella y tapón. Sirvo, en una copa-catavinos grande, medio dedo de whisky.

Con cariño y cuidado agito la copa desde su pié, mirando el destilado, que sin olerlo tiene el visual semejante a un vino Fino Jerezano Superior: Dorado paja, ligero, cristalino y vivo, pero dejando el la pared de la copa mejores lágrimas, un llanto sofisticado y bonito de apreciar, que anuncia untuosidad, cremosidad y delicadeza. 

La nariz percibe con facilidad las notas expresivas y elegantes de recuerdos golosos a pastelería fina: Vainilla, crema, fruta, con un final que lleva al olor a jengibre. Todo esto con el alcohol bien integrado y sin distorsionar el conjunto. Apetece.

En boca se perciben las mismas notas que en la nariz, enriquecidas por sabores frutales que hacen pensar en plátano y piña. El alcohol sigue perfectamente integrado, el paso es untuoso y lento, dejando notas minerales y especiadas en el recuerdo.

Untuosidad esta que va derecha al encuentro del humo del Sanchos, que vuelve a pedir atención. Así como ese fondo mineral que convive bien con el del destilado. Esta primera expresión del maridaje se vuelve notoria y poderosamente placentera, alejándome del resto. Talvez, del resto del Mundo.

Hacia la mitad de la fumada ya he disfrutado de varios “medios dedos” de Glenlivet 12 en el catavinos grande. El Sancho dispara toda su cremosidad durante este largo y generoso segundo tercio, que se relaciona en mi paladar con la untuosidad del Whisky de Malta. El tiempo tiende a detenerse y así se entiende el Arte por permanencia, al que nos referimos los Aficionados cuando un capotazo del Maestro tarda siglos en su recorrido. Si, ese Capotazo que parece no haber terminado todavía.

Hacia el inicio del tercio final cometo un error con el Whisky y con el Gran Corona: 

Me entusiasmo un poco entre humo y destilado, sin darme cuenta aumento la cadencia de fumada y el resto de cigarro tiende a calentarse y ablandarse, cerrando el tiro. Echo un poco de agua sobre el Whisky y automáticamente la sensación moderada e integrada del alcohol se diluye y las notas minerales desaparecen. El conjunto de sensaciones cae, indicando bruscamente que The Glenlivet 12 se acompaña solo, a sí mismo. El agua sobra aquí. Sirve para lavarse, aunque dicen que hay algunos que se la beben. Valga ahora el viejo dicho.

Calma y reposo: Intermedio. Dejo el cigarro apagarse y enfriarse, algo receloso de que se raje la capa con las dilataciones forzadas por el aumento de cadencia de fumada. Me termino el Whisky aguado, que si bien ha perdido con el agua, sigue afirmando su untuosidad.

Me sirvo una última copa. He sido comedido y no llego a un tercio botella en dos horas, esta vez me reconozco prudente. Corto, para limpieza, el pie del cigarro con la guillotina de doble hoja y me dispongo a terminar la fumada de maridaje, encendiendo directamente con el Bic.

El tiro sigue ajustado, pero no lo suficiente como para usar de nuevo la guillotina y abrir el corte inicial de sacabocados. Despacito, que merece la pena notar ese humo fino y tradicional de los Habanos de Vieja Guardia, esas sensaciones que proporciona un cigarro que ya no se tuerce, probablemente cosas de los nuevos tiempos y del cambio generacional, pero un Habano de muy Alta Regalía que combina bien con este Whisky superior que esta vez también termina, ensamblando sus notas secundarias de roble ajerezado con las notas casi licorosas del cigarro en el tramo final, manteniendo hasta este último momento y con palabras mayúsculas la afirmación de Maridaje como placer para los sentidos, en soledad deseada, maravillosamente ajeno a todos y a todo lo demás, que sobra.

RICARDO > Partagás Culebras



Hace ya tiempo que no reseño cigarros. Talvez, algo desilusionado por ciertas utilizaciones abusivas de mis reseñas, algunas por parte de piratas dedicados a la venta de ilegales. Talvez por falta de tiempo y disposición para centrarme, fumar convenientemente y escribir convenientemente algo que merezca la pena.

Pero hay un Habano, o mejor, tres Habanos: La trenza de Partagás Culebras, que he tenido oportunidad de fumar con la tranquilidad deseada en tres ocasiones distintas y separadas por el tiempo, tomando en todas las ocasiones algunas notas de fumada que forman el conjunto que ahora trato de ordenar. 

Sigo creyendo que los cigarros culebras no provienen del uso del torcedor, o por lo menos, no más que otras vitolas o formatos. Los motivos para pensar de esta manera los he expuesto hace tiempo en este hilo de mensajes. Parte, quizá, de las medias – verdades – medias - mentiras que con frecuencia nos cuentan en esta Afición y que nos empujan, con el paso del tiempo, a separar lo útil y aprovechable de los cuentos, falsos romanticismos, bobadas y otras inutilidades.

Y así comprobamos el lado práctico, pero errático una vez más, de la política de Habanos sobre este formato curioso, solo existente en el vitolario de Partagás: A veces disponible, a veces indisponible. A veces para todos, a veces para unos cuantos. Valga, una vez más, la frase recurrente de la Afición: “Misterios, misterios de Habanos”.

Bonita presentación en cajitas de madera, que recuerdan a los plumieres de la infancia, conteniendo una trenza atada con cintas estrechas y vistosas. Todo rematado con una anilla de tamaño superior con los colores y nombre de la marca, pero con la referencia “Culebras” en la parte de arriba.

No resulta trabajoso deshacer la trenza desatando las cintas con algún cuidado, los cigarros individualmente se presentan con un formato extraño casi cómico, pero induciendo a la curiosidad de encenderlos, además teniendo en cuenta que se trata de una labor de Partagás.

Por pereza, utilizo el encendedor jet para preencender los cigarros en vez de los fósforos largos tradicionales. Operaciones previas a la fumada sin problemas, corte limpio con guillotina de doble y final de encendido con unas pasadas de Bic y unos soplidos cariñosos. Al tratase de cigarros del cepo 39 tampoco presentan ningún tipo de dificultad o necesidad de una pericia especial.

Inicio de fumada esperado, el de la marca: Ese conjunto de sensaciones afirmadas y gustosas, a veces difíciles de definir con exactitud, comunes en todos los Partagás. Recuerdos al olor a tierra removida, en conjunto con notas que recuerdan al olor de maderas finas y posiblemente, en un segundo plano, un leve sabor afrutado. Untuoso durante toda la fumada, de personalidad elegantemente marcada, con una fortaleza que se deja notar, sin ser estridente en ningún aspecto.

Ceniza gris medio con discos oscuros, compacta. Buen tiro, aunque con una curiosidad: al tratase de cigarros trenzados, la consistencia de la tripa no es uniforme como si de un cigarro recto se tratase, cuando la brasa alcanza determinados espacios de torsión, la densidad de humo se desvanece ligeramente y de manera casi imperceptible, solapada por la expresión de notas temperamentales del humo de este Partagás, retorcido pero genuino. Poniendo un poco de atención a la fumada estos cambios se vuelven identificables, aunque tampoco se trata de defectos. Solo eso, otra curiosidad relativa al formato.

Hacia la mitad de la fumada las notas se enriquecen con la presencia de recuerdos a especias, algunas moderadamente picantes, pero gustosas de apreciar en el conjunto equilibrado descrito desde el primer tercio, que transita ahora hacia lo cremoso y con un recuerdo final a toffee. Rico de sensaciones.

Al cabo de una hora – hora y diez minutos acaba la fumada. En el tramo final las notas principales mencionadas en los tercios anteriores parecen envalentonarse, despidiéndose con energía e invitando a pensar en encender otro culebra.

Conclusiones:

Proveniente de la serie de Culebras de Partagás torcidas a mano desde 2007. Sin conocimiento de la fecha exacta de torcido, cabe esperar que estuviese en su tercer o cuarto año.

Cigarro que de aspecto se antoja poco serio pero que su fumada transmite seriedad, con un rango de sensaciones clásicas y tradicionales de Partagás. No se me ocurre comparar con otros de la marca, aunque concluyo pensando que se trata de un buen cigarro, que satisface con facilidad a los Aficionados a Habanos expresivos y con alguna fortaleza.

Si vuelve a aparecer, talvez repita. Mientras tanto fumaremos otras cosas.

jueves, 12 de julio de 2012

RICARDO > Ramón Allones Small Club Coronas



Hola.

Un cigarro que he fumado con alguna frecuencia, pero que se me había quedado en el tintero de las reseñas, el Ramón Allones Small Club Coronas.

Relativamente difícil de encontrar, su suministro no es continuado, pero se trata de un Habano frecuente en mentideros de Aficionados debido, probablemente, a dos motivos fundamentales:

Facilidad para disfrutarlo y riqueza de sensaciones.

Sus dimensiones y buena construcción en general, hacen que sea un cigarro fácil de encender y de fumar, normalmente con buen tiro sin necesidad de un añejamiento serio. Además, en menos de una hora está lista la fumada.

Creo recordar que Min Ron Nee, en su ‘Enciclopedia de Habanos Posteriores a La Revolución’, viene a definir a este cigarro, por el rango de sensaciones que proporciona, algo así como un Ramón Allones Gigantes en miniatura. Una excelente definición comparativa con la que estoy absolutamente de acuerdo. Vamos por partes.

La vitola de galera ‘Minuto’ tiene para mi algo de mágico y especial, pienso que al menos tres de sus salidas son excelentes representantes de la Alta Regalía Cubana, cigarros de grandes prestaciones y cualidades a pesar de la limitación de sus dimensiones.

Concretamente y además de este Small Club Coronas de Ramón Allones, Partagás presenta su Shorts, cuya ligada es sublime y las sensaciones que proporciona recuerdan a las mejores de antaño de la marca. También El Príncipe de San Cristóbal de La Habana me parece muy buen cigarro, probablemente el mejor de todo el vitolario de esta marca.

Existen o existieron otras salidas de la mencionada vitola de galera ‘Minuto’ que proporcionan buenas sensaciones, como el Bolívar Coronas Junior, cigarro este que he fumado en menos ocasiones.

La marca Ramón Allones se tuerce normalmente en la Fábrica de Partagás de La Habana, de esta manera está emparentada con los puros de la marca de fábrica, pudiendo presumir alguna analogía de ligada que proporciona recuerdos a las características de los cigarros Partagás. Pero este Small Club Coronas tiene diferencias muy marcadas con su pariente el Shorts, las sensaciones que producen sus respectivas fumadas tienen distintas paletas de tonos y matices aunque, como decía, alguna base semejante les crea el parentesco.

El cigarro que he fumado ayer noche se presentaba bien vestido con capa carmelita y de torcido impecable, después de un par de años en mi humidor, conservaba bien su homogeneidad. No puedo facilitar datos de fábrica y año de envasado porque se trataba de un regalo de un Querido Amigo.

Fácil de preencender con una sola cerilla larga de madera. Corte sencillo con un sacabocados. Sin necesidad de llama para finalizar el proceso, con un par de soplidos suaves fue suficiente.

Sorprende desde el inicio la profundidad y la dimensionalidad de las sensaciones que proporciona este pequeño cigarro: Fortaleza media-alta cubana que invade los sentidos con notas finas de recuerdos a pimientas y especias, en armonía con otros recuerdos a sabores minerales y al olor a tierra. Todo en constante evolución desde el comienzo.

No me resulta fácil dividir con exactitud la fumada en tercios. Las notas especiadas se van disipando con agilidad, dando paso a sensaciones cremosas cafeteras casi dulces, acompañadas de semejanzas al olor de maderas nobles y cuero.

Hacia la mitad de la fumada, la profundidad y la riqueza de prestaciones es realmente singular, un conjunto potente y muy fino, que transmite bien la sensación de Elegancia que la Alta Regalía Cubana proporciona.

Al cabo de tres cuartos de hora mal contados, termino la fumada de este Small Club Coronas, quemándome para percibir finalmente la última evolución de los recuerdos a café en notas mas tostadas y el aumento de la fortaleza, todo sobre ese fondo formidable antes descrito. Una pena que se acabe, apetece encender otro.

Acompañé la fumada con paz y tranquilidad. Y una copa corta de Brandy jerezano Señor Lustau. El ensamblaje de sensaciones fue muy gratificante al haber algunos rangos comunes que se iban acentuando mutuamente.

Pequeño momento de Soledad Deseada que algunos, solo algunos, conocen bien.

Saludos,

miércoles, 25 de abril de 2012

Ricardo > Hoyo de Monterrey Coronas



Hola.

Ayer estuve fumando este cigarro discontinuado de producción en el año 2006. Regalo de nuestro buen Amigo Marcelino.

Tomé unas cuantas notas de la fumada y de algunas disquisiciones sobre la sensación que me dejan algunos Habanos actuales en relación con algunos discontinuados.

Como he apuntado en otras reseñas, los cigarros del cepo 42 no son mis favoritos, especialmente los producidos durante los años más difíciles del Periodo Especial de Cuba (1991 – 97, aproximadamente), una vez que muchos de esos cigarros salieron al mercado con serias irregularidades de torcido y calidad de las ligadas. Además, ese tipo de cepo era el que estaba de moda en esos años, los Habanos de Calibre Medio eran, probablemente, los de mayor consumo en esa época.

Tampoco soy Aficionado a la marca Hoyo de Monterrey, si bien reconozco que tiene una serie de virtudes interesantes, no acabo de acomodarme a la suavidad de sus cigarros, soy mas Aficionado a sensaciones mas expresivas y temperamentales de los Habanos de otras marcas.

De esta manera, cada vez que me encuentro con cigarros de esta marca y calibre, suelo ser escéptico. Pero esta vez se trata de un regalo y por educación, nunca rechazo un cigarro regalado desde la buena fe, menos de un Buen Amigo y mejor Aficionado.

Y la fumada de este regalo me servirá para reflexionar, para darme cuenta que esta Afición al Cigarro Habano de Alta Regalía parece caminar pareja a otras Aficiones, los Toros y el Flamenco, donde la añoranza es algo presente y recurrente. Ya no hay toros ni toreros como los de antes. Ya no quedan cantaores que canten por los palos de antes, ni como antes siquiera.

Sucede que el calibre grueso y la apariencia son el metro patrón de la nueva producción de Habanos, sea esta regular, limitada o regional. Que muchos de los nuevos cigarros solo proporcionan mas de lo mismo: Bocanadas de humo y aire caliente, con recuerdos o no de las marcas de Habanos de las que proceden, sin expresión ni evolución suficientes. Sin clase o elegancia. Una mierda. Aparente, bien vestida y engalanada, pero una mierda.

El Hoyo de Monterrey Corona que encendí ayer, procedía de una caja fechada en el año 2000. Perfectamente mantenido y añejado por un Especialista como Marcelino. Perfectamente concebido para proporcionar un conjunto de sensaciones virtuosas y nobles que se contraponen frontalmente a buena parte de los Habanos de nueva creación mencionados. No hizo falta mayor calibre ni fortaleza para esta afirmación, concretamente:

Cigarro muy bien torcido y vestido con una bonita capa carmelita casi dorada, con recuerdos de brillo y tacto sedoso. Esponjoso en justa medida por su buen mantenimiento. Aspecto atractivo.

Encendido fácil con un solo fósforo largo, sin ningún problema se formó la corona de brasa deseada. Corte limpio de un balazo con el sacabocados y terminación de encendido con un par de soplidos.

Humo elegante, ligero pero profundo, perfumado de notas con recuerdos a especias suaves y al olor a madera de calidad, conjunto equilibrado sin estridencias ni ausencias. Primer tercio de buena expresión y delicadeza cubanas, invitando a la relajación y evasión.

Evolucionando las notas con recuerdos a madera, cada vez mas presentes, talvez cedro, talvez balsa, talvez también algo de guarnicionería fina y lejana. Con un nuevo fondo de olor a café tostado, evolución de las sensaciones con recuerdos de especias suaves. Sensaciones gentiles estas que engrandecen el humo mas tradicional de Habanos.

Tiro justo para las medidas del cigarro, sin variaciones, pero el suficiente para invadir con eficacia los sentidos en una noche con relajada predisposición para fumar Alta Regalía. Ceniza clara con discos oscuros. Algo compacta y pareja durante toda la fumada.

Tercio final donde aparecen algunos recuerdos mas pronunciados a café tostado, el olor a madera pasa a un segundo plano, la fortaleza se ha mantenido suave durante toda la fumada y sin embargo la delicada pero generosa expresión de sensaciones no ha remitido en ningún momento.

Doy el cigarro por terminado al cabo de cincuenta y cinco minutos – una hora, dejándolo descansar cuando queda poco más de centímetro y medio. Y una fragancia excepcional en la habitación.

Conclusiones.

Acompañé la fumada con unas gotas de Brandy Jerezano Señor Lustau SGR en su copa balón correspondiente. Cigarro y Brandy suaves, pero expresivos y elegantes. Una hora de buena armonía que me alejó placenteramente de todo lo demás.

Sigue la caza, la caza de discontinuados como este cigarro superior.

Como otros tiempos.

Saludos,
Ricardo.

domingo, 23 de octubre de 2011

RICARDO > Juan López Selección Nº 1

La siguiente cata ha sido realizada por mi amigo Ricardo, al que muchos de vosotros habéis conocido y seguido en foropuros por el nick de Olisiponense.

Un lujo de cata como siempre.
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Hola. 

Es bueno tener amigos generosos. Pero tener Amigos Aficionados Generosos es mejor. 

Hace unos días estuve con el bueno de Marcelino, hacía algún tiempo que no nos veíamos y, como siempre, marcamos nuestro encuentro para fumar e intercambiar unos puros. 

Como siempre, conversamos largo y tendido mientras fumábamos, resolvimos el Mundo del Fumador y del no fumador, la Crisis y la crisis que nos imponen los gobernantes a los Aficionados a este nuestro Arte de Fumar. 

Con su habitual generosidad, Marcelino me obsequió con cigarros de Alta Regalía, uno de ellos particularmente difícil de encontrar en mi entorno, el Juan López Selección Nº1 Corona Gorda, proveniente de una caja bien conservada y sellada en el año 2007. Había probado este cigarro en Portugal, donde se encuentra disponible a la venta, y aún guardo buenos recuerdos de sus fumadas, ya algo lejanas. 

El sábado siguiente, después de un buen almuerzo familiar y del café, con una copa de Armagnac, me decido a encender este Juan López. 

Cigarro bien torcido, vestido con bonita capa de tono Colorado Maduro, algo brillante y con recuerdos aceitosos. Venas bien tratadas y agradable al tacto. Conjunto que entra por el ojo y apetece. 

Preencendido fácil con un solo fósforo corriente, en seguida se formó el aro de brasa deseado en el pié del cigarro. Corte con un corta puros bala sin contratiempos y final de encendido sencillo y breve con un encendedor Bic, sin contratiempos, con el cigarro facilitando el proceso. 

Inicio la fumada percibiendo un humo profundo muy Habano y fino, de fortaleza media, con riqueza de recuerdos a diferentes sensaciones, todas ellas bien acompasadas, en buena armonía, moderación y equilibrio. Recuerdos a especias y minerales, al olor de la madera noble, al de la tierra húmeda algo lejana. Buen presagio en las primeras bocanadas que me hace olvidar un poco la copa y me invita a centrarme en el cigarro.  

Evolución del tercio inicial ganando profundidad y dimensión, las prestaciones de este Habano son realmente finas y atractivas, invitando a ralentizar la cadencia de fumada para percibir todo lo que este Juan López quiere contar. 

Buen tiro en justa medida, proporcionando ceniza gris compacta, con discos y sombras oscuros. El cigarro arde ligeramente desparejo sin llegar a molestar ni a pedir ayuda de encendedor. 

Hacia el segundo tercio y como es tradicional en muchos Habanos de Alta Regalía, la fortaleza remite un poco para dar paso a sensaciones cremosas con recuerdos a café y talvez cacao. Gustoso y entretenido de fumar pasando el humo por la nariz. 

El tiempo vuela y no me doy cuenta, llego al tercio final al cabo de 55 minutos – una hora. Las notas cremosas evolucionan ganando untuosidad y presencia de recuerdos de olores tostados y a cuero. Me gusta este cigarro y me da pena que se acabe, pero pronto me quemaré los dedos y ya ha pasado más de una hora desde que lo encendí. 

Conclusiones: 

Tardé un rato en volver a la copa de Armagnac. La fumada me dejó buenos recuerdos y reflexionando un poco sobre la capacidad que sigue teniendo Habanos de sorprenderme con cigarros de producción regular, talvez por encima de las últimas Ediciones Regionales y Limitadas. 

El formato Corona Gorda es uno de mis preferidos y aunque me he centrado en los H Upmann Magnum 46, Romeo y Julieta Exhibición Nº3 y a veces Cohiba Siglo IV, este Juan López Selección Nº1 no desmerece en absoluto y talvez lo encuentre algo emparentado con el Magnum 46. 

Muy recomendable a cualquier Aficionado con cierta iniciación. El rango de prestaciones es formidable y merece la pena reducir la cadencia de fumada para disfrutarlo.

Gracias una vez más, Marcelino.

Saludos,

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No, gracias a ti Ricardo..., me alegro mucho de que te haya gustado.

Un saludo.

miércoles, 13 de julio de 2011

RICARDO > Partagás Londres Extra


Hola.

En la sobremesa del almuerzo de hoy, con un café solo expresso y tiempo limitado para Fumar, decido encender un pequeño Partagás Londres Extra. Además como analgésico para las sensaciones percibidas de las fumadas recientes de algunos cigarros no cubanos que se dicen ‘Premium’.

Puro discontinuado en 2002 y regalo de un buen Amigo. Procede probablemente de las últimas cajas que llegaron a España a comienzos de siglo, en torno al año en que fue discontinuado.

Algo compacto, pero también con alguna elasticidad (mi buen amigo es cuidadoso en la conservación y añejamiento de cigarros), se presenta atractivo para la vista, bien vestido en tono Colorado claro – Colorado, una tonalidad bonita que algo recuerda al brillo de la miel. Con las venas bien tratadas y de tacto fino y sedoso, aún después de haber pasado mas de ocho años de su manufactura.

Preencendido con una sola cerilla larga, suficiente para crear un anillo de brasa en el pié del puro. Corte de un balazo con el sacabocados y terminación de encendido con unas pasadas de Bic. Proceso tradicional y sin contratiempos que se podría haber resumido solo con el corte y encendido simple, dadas las dimensiones del cigarro, pero he preferido hacer bien las cosas. Al fin y al cabo no cuesta mucho y se trata de un puro discontinuado: No habrá muchas oportunidades mas de repetir y aunque sea pequeño, tengo el presentimiento que este si es un verdadero cigarro Premium. Y no me equivocaré:

Aliviador comienzo con sabores y sensaciones muy cubanas, difíciles de describir, especialmente la ‘sensación Partagás’ presente en todos los cigarros del vitolario de la marca y que, teniendo en cuenta la fortaleza generosa habitual, esa sensación es fina y elegante. Además, detecto notas que recuerdan a especias moderadas y al olor a tierra húmeda. Todo en un conjunto armonioso muy agradable.

El tiro es ligeramente cerrado pero suficiente, aportando la cantidad precisa de humo en cada bocanada. Arde correctamente durante toda la fumada y sin necesidad de ayudas de ningún tipo, proporcionando una ceniza de color gris medio sombreada y con discos oscuros. Compacta.

El salto entre tercios es perceptible por una pequeña disminución de la fortaleza, que sin embargo sigue siendo generosamente media y apreciable, dando paso a algunos recuerdos al olor de la madera fina que vienen a enriquecer el conjunto de cualidades percibidas, creando además una cierta sensación dimensional, que sin ser cremosa, está refinada en todo momento por ese denominador, díficil de explicar, común a los cigarros de la marca.

Acabo mi fumada al cabo de cincuenta y cinco minutos – una hora. En el tramo final se detectaron las tradicionales notas tostadas y un regreso de la fortaleza.

Conclusiones:

Es una pena que se haya discontinuado este cigarro. Sin embargo quedan en producción los Partagás Aristocrats, Habaneros y Shorts, que teniendo dimensiones algo parecidas, pienso que algunos de ellos pueden llegar a proporcionar tan buenas fumadas o incluso mejores en algunos casos.

Saludos,

Ricardo.

lunes, 9 de mayo de 2011

RICARDO > Vegas Robaina Don Alejandro


Hola.

La tarde del domingo, después del almuerzo familiar, la pasé fumando este cigarro. Lo había elegido entre los que compré por Navidad, provenientes de una caja fechada en 2004. Durante este tiempo ha ido rotando en acondicionamiento en mi humidor de Habanos.

El domingo tarde, decía. Con buen tiempo primaveral, música deseada, vistas hacia el río fundiéndose en el Atlántico y la tranquilidad necesaria, fue el escenario para encender este Prominente.

Bien torcido y con aspecto saludable e importante, dadas las dimensiones. Vestido de Colorado Claro, con las venas perceptibles a la vista pero impecablemente tratadas de nervaduras, caído de brillo después de todo el tiempo de reposo, pero muy agradable al tacto, suave y algo sedoso.

Fácil de preencender con calma y una sola cerilla larga. Corte de un balazo limpio y decidido. Sin encendidos finales, unos soplidos suaves colocaron la brasa en su sitio correcto para toda la fumada.Inicio con fortaleza grata, media para mi, con una evolución de sensaciones con recuerdos agradables al olor de la hierba cortada y a tierra mojada. Talvez un poco rústico para lo acostumbrado, pero gustoso y profundo.

Buenas bocanadas de humo a través de un simple corte estrecho de bala. Buena arquitectura interna de cigarro bien torcido. Así durante toda la fumada, produciendo una ceniza gris medio combinada con discos y sombras oscuras, consistente. Con este cepo y dimensiones, resulta entretenido de mirar como arde, pomposamente y de manera uniforme hasta el final.

Hacia la mitad del primer tercio el humo gana dimensión con la nueva presencia de notas untuosas y sensaciones que recuerdan a pimienta, la fortaleza se mantiene presente, con cierta firmeza pero sin desentonar en el conjunto equilibrado. Me sirvo un Johnnie Walter Black Label con hielo para amenizar la fumada. El conjunto de sensaciones permite bien alguna compañía destilada y rebajada con el hielo. Elis Regina canta ‘Aguas de Março’. La tarde tiende a dorarse en el Sur.

Fumada larga, placentera y descansada, como debe ser con todos los Prominentes y también con todos los buenos cigarros, en este caso algo así como una hora y tres cuartos – hora y cincuenta.

La sucesión de sensaciones varía en momentos de mayor y menor fortaleza, mayor y menor cremosidad, enriqueciéndose con notas finas finales con recuerdos a tostados. Decido dar la fiesta por terminada cuando queda algo así como tres centímetros y medio. Buena Fiesta, para repetir.

Conclusiones:

Cigarro recomendable para todos los Aficionados que no les resulte incómodo fumar por un tiempo encima de la hora. Buen cigarro para maridar con destilados de alguna nobleza y suavidad, la prestaciones son lo suficientemente notables y placenteras para que no necesiten de atención exclusiva.

Cigarro muy Cubano, mi favorito de la marca junto con el Famosos. Pienso que no necesita largo tiempo de añejamiento para estar en forma, talvez tres o cuatro años sean suficientes, aunque tampoco le vendrá mal un tiempo superior, como en este caso.

Prefiero no compararlo con ningún otro Prominente, pienso que los rangos de cualidades son muy distintos, pero no menores, entre las salidas de esta vitola de galera.

Saludos,

Ricardo.

viernes, 1 de abril de 2011

RICARDO > H Upmann Sir Winston


Ayer por la noche, después de cenar, estuve fumando un Churchill, el H Upmann Sir Winston, torcido en la fábrica madre (ECA), allá por el año 2002.

Con cierta suerte, a lo largo de estos últimos años he conseguido encontrar existencias de este mismo cigarro con la misma fecha en varios estancos españoles de diferentes localidades. Y digo suerte porque es un cigarro que gana mucho con añejamiento, talvez uno de los puros en los que el tiempo va a jugar un papel fundamental para mejorar sus prestaciones. Min Ron Nee (*) recomienda un mínimo de cinco años y estima que a los veinte años de añejamiento todavía estará ganando riqueza esta Julieta Nº2.

No voy a esperar tanto tiempo como indica este Especialista en Habanos, me conformo con la suerte de encontrar estos cigarros con edad suficiente y acondicionarlos convenientemente en mi humidor mediante giro.Tanto Pierluigi Zoccatelli (**) como el citado Min Ron Nee hacen referencias, en sus respectivos manuales sobre Habanos, que este es un puro de mucha categoría, uno de los mejores Churchill, por su buena presencia y cualidades. Las consideraciones y puntuaciones de ambos son altísimas.

En este caso se trata de un cigarro atractivo y bien torcido, vestido en tono Colorado – Colorado Claro, con el brillo perdido por el paso del tiempo y sin ser sedoso, es muy agradable y suave al tacto, con las nervaduras casi imperceptibles. La anilla es la correspondiente a la época, la tradicional en color castaño, semejante a la que aparece en la presentación de este hilo de mensajes.

Sin problemas para preencender con una sola cerilla larga, corte con guillotina doble y final de encendido sin ayuda. Bastaron unos soplidos cuidadosos para iniciar la fumada. No acostumbro a reseñar los olores en frío de cigarros que llevan tiempo conviviendo en el humidor con otros, en este caso Habanos exclusivamente. Entiendo que el añejamiento y conservación resta interés a este aspecto, proporcionando otras virtudes mas interesantes.

Tiro perfecto desde el inicio. Noto desde el primer momento la ‘vigorosidad’ de las prestaciones de la fumada que cita Zoccatelli. Si bien considero que la fortaleza se mantiene media, el conjunto de percepciones es un equilibrio de la contundencia mas tradicional de Habanos y fina elegancia. Sensaciones con recuerdos minerales y a madera noble, conjugados con una discreta cremosidad que se irá incrementando, dejando un rastro muy ligero de amargor agradable en el cielo de la boca después de cada bocanada.

Conviene aclarar que este amargor terminante apreciado no es nada comparable a ese otro, muy ingrato, que desprenden los cigarros supuestamente ‘Premium’ de otra procedencia, cuyas mejores cualidades ni siquiera se acercan a las prestaciones menores que pudiera producir este H Upmann Sir Winston. Como si hablásemos de dos mundos distintos, o de Cielo e Infierno, según se quiera apreciar o se aprecie objetivamente. Esto lo saben en ambos mundos y también en el Cielo y el Infierno, en todas partes. Otra cosa es decirlo. Con sinceridad, se entiende.

Vuelvo a reseñar: Pasados unos 20 – 25 minutos de fumada y todavía en el primer tercio comienza el festival. Verdadero Festival de sensaciones en evolución, probablemente favorecidas por el tiempo de añejamiento y estabilización. Recuerdos a toffee, que dejan paso a otros que se parecen lejanamente al olor del eucalipto y a algunas especias, con la cremosidad pronunciándose hacia la transición con el segundo tercio. Excelente conjunto de sensaciones placenteras en equilibrio, ausente por completo de notas discordantes.

Aunque con buen tiro, el cigarro tiende a desparejarse en la quemada cuando me entra el entusiasmo y aumento mi cadencia de fumada. Por un instante pienso en corregir con el encendedor, pero decido esperar, la brasa elegantemente vuelve a ser pareja con el cigarro sin necesidad de ayuda. Un gusto para la vista y un aviso que marca el ritmo correcto para apreciar este H Upmann de manera apropiada. Ceniza gris muy claro.

Curiosamente, hacia la mitad del segundo tercio, a mitad de cigarro, la fortaleza que se había atenuado levemente vuelve a hacerse presente, reforzando todo lo que el cigarro transmite. Fortaleza esta que estará presente hasta el final definitivo de la fumada.

Pareciera que la tradicional sucesión de sensaciones por tercios se hubiese acumulado en los dos tercios iniciales, llegando a un momento de plenitud duradera, talvez pronunciado en los momentos finales por unas notas tánicas que engrandecen la despedida, pasada 1 hora y 45 minutos del inicio y sin tener la sensación que todo ese tiempo ha pasado. Pero me quemo los dedos y ya no sé por donde sujetar lo poco que queda de este Sir Winston, dándolo por terminado, no sin cierta pena, consciente que ya no habrá muchas mas oportunidades como esta.

Conclusiones:

Durante la fumada bebí agua fresca, pienso que cigarros de tan Alta Regalía como este no necesitan otro acompañamiento, que eventualmente podría ensombrecer alguna de las cualidades apreciadas.

Cigarro que no es para todos ni apto para fumar en exteriores, necesita cierta técnica de fumada y concentración suficiente durante casi dos horas para poder apreciar todo lo que quiere transmitir. Fumado en el exterior debe perder una buena parte de esa transmisión de sus cualidades, con el agravante de proporcionar una posible quemada despareja a la mas mínima brisa.

El H Upmann Sir Winston necesita tiempo de añejamiento, pero la paciencia empleada se ve recompensada con creces. Desde hace años que este Churchill es mi favorito junto con otros dos que no me apetece mencionar en esta reseña, porque he disfrutado mucho y trato, de la mejor manera posible, de acercaros a él con estas notas de fumada que ahora terminan.

(*) Enciclopedia Ilustrada de Habanos posteriores a la Revolución.
(**) Atlas Ilustrado de los Habanos.

Saludos,

Ricardo.

miércoles, 2 de marzo de 2011

RICARDO > Cohiba Lanceros


Hola.

Hacía unos cuantos años que no fumaba un Cohiba Lancero. Ayer por la noche, después de la cena, en un rato de tranquilidad y relajación, me decidí a encender uno, regalo de una buena amiga y buena Aficionada.

Se ha escrito mucho sobre este cigarro, símbolo en el pasado Siglo de la Fábrica El Laguito, elogios, verdades y también algunas mentiras. También ha sido ampliamente falsificado dentro y fuera de Cuba.

Puro deseado: Conocedores y profanos tuvieron como referencia al Lancero como producto de calidad, que ciertamente lo es, cuando es legítimo y está en forma, de añejamiento y acondicionamiento, proporcionando fumadas de auténtico lujo solo bien ponderadas por Aficionados con alguna iniciación en momentos adecuados, para percibir correctamente la riqueza de matices que su fumada proporciona.

Su tiro limitado exige ajustarse al ritmo de fumada que marca el propio cigarro. No todo el mundo lo hace, no todo el mundo sabe, no es para todos. La presencia de Hojas de Volado es menor que en los cepos de calibre grueso y su combustibilidad es limitada y su cepo de calibre fino. Tratar de fumar este Lancero, auténtico, pero sin estar en forma, como si de un Robusto se tratase puede resultar una experiencia frustrante y la culpa no será del cigarro.

Pero el tiempo ha pasado y algunos cigarros del Calibre Fino también han pasado, unos de fabricación y otros de moda, entre ellos el Lancero. Vivimos en la época del Calibre Grueso y El Laguito se esfuerza ahora en sus Behike, su nuevo símbolo. En su momento, veremos. Hoy me centro en este Laguito Nº 1.

Desconozco la fecha de producción, ha venido directamente de Cuba con la anilla de la marca de producción vigente desde 2003, con las letras y filo dorados. En principio me gusta saber un poco mas sobre lo que voy a fumar, para añejar antes si es necesario. En este caso solo acondiciono el cigarro unos días en mi humidor de Habanos mediante giro diario. Es un regalo especial y no debe fallar.

Y no falla: Bonito y elegante a la vista, vestido en tono vivo Colorado Claro de capa perfectamente tratada de nervaduras. Brillante y sedoso al tacto. Gustoso y apetecible.

Preencendido fácil, con una sola cerilla larga. Uso la guillotina de doble hoja de acero, con cierta puntería para buscar un corte parejo, de unos dos o tres milímetros. Final de encendido sin problemas, con un Bic.

Inicio con tiro ajustado, el esperado, suficiente para disfrutar del sabor a tabaco muy cubano y fino a la vez, con recuerdos florales casi perfumados sobre un fondo terroso. Impacta su complejidad y dimensión en conjugación con una fortaleza potente pero elegante.

Evoluciona durante este tercio inicial sumando nuevas notas con presencia de cacao, semillas y talvez cuero, sobre las ya reseñadas que no desaparecen, enriqueciendo el conjunto mas aún si cabe.

Durante el segundo tercio se percibe un ajuste de fortaleza, dejando paso a sensaciones untuosas esporádicas, con recuerdos a toffee sobre el fondo terroso y floral, proporcionando un efecto delicado.

Termina la fumada al cabo de una hora y media larga, casi hora cuarenta. Con final largo, con mayor potencia y algunas notas picantes pero muy bien integradas, casi refrescantes. Cuando quedan cuatro centímetros de cigarro y con cierta pena, lo dejo definitivamente en el cenicero.

Conclusiones:Excelente y lujoso regalo el que he recibido, que he tratado de disfrutar de la mejor de las maneras, combinado a partir del segundo tercio con sorbos de una copa de Brandy de mi tierra, el Ferreira Chancella, el cigarro estuvo por encima del destilado, que no era el mejor para maridar con este cigarro especial, pero si el disponible. Me hubiese decidido por un Armagnac viejo, talvez el Cames Clos de Moutouguet 15 años, que queda en casa de mis padres.

En cualquier caso, ha sido una fumada memorable.

Saludos,

Ricardo.

viernes, 21 de enero de 2011

RICARDO > H Upmann Nº2


Hola.

Nuestro amigo Marce y yo nos pusimos de acuerdo para subir reseñas del H Upmann Nº 2. Ambos somos aficionados a la marca y no lo teníamos reseñado.

Tengo la dicha de poder afirmar que nunca he fumado una Pirámide mala, solo unas mejores que otras, con independencia de su marca de Habanos y teniendo algunos cuidados sobre el añejamiento de las mismas. Lo que me lleva a pensar que los cigarros de esta vitola de galera ofrecen algunas de las mejores prestaciones del vitolario general del Calibre Grueso cuando están en forma. Con la ventaja además de no ser cigarros cuya fumada exija mucha técnica o concentración, basta tener alguna iniciación y disponibilidad para fumar más de una hora, para disfrutar de las buenas sensaciones que estos cigarros ofrecen, desde mi punto de vista, por encima de algunos otros Habanos del Calibre Grueso. En general, el equilibrio y maestría de las ligadas de las Pirámides de las distintas marcas de Habanos es muy notable.

Pienso además que estas razones citadas son fundamentales para tratar de aportar algo más sobre la cierta rivalidad de comentarios existente entre los Aficionados al Montecristo Nº2 y a este H Upmann Nº2, ambos excelentes fumadas cuando, insisto, están en forma de añejamiento y conservación. Sus rangos de prestaciones son distintos y talvez el Montecristo alcance su plenitud de expresión antes que el H Upmann, que tiene una particularidad algo misteriosa que se produce fundamentalmente en algunas vitolas concretas de esta marca: El aumento de fortaleza conveniente y algunas otras virtudes con el pasar del tiempo de añejamiento. De esta manera podemos comprobar los diferentes tipos de expresión en las descripciones de la fumada de Marce, al tratarse de cigarros con diferente añejamiento.

Voy a mi experiencia: H Upmann Nº2 ECA MAR02. Torcidos en la Fábrica H Upmann de la calle Amistad de La Habana, en marzo de 2002. Anillas tradicionales de la marca en ese año de dos tonos, castaño y blanco. Buen aspecto de torcido, con bonitas capas bien tratadas ya faltas de brillo debido al paso del tiempo, pero gustosos al tacto. Esponjosos en justa medida por el buen mantenimiento. Apetecibles.

Fáciles de preencender, uno de ellos con una sola cerilla larga y el otro, por pura vagancia, con unas pasadas de encendedor jet. Corte limpio con guillotina doble y decisión. Final de encendido con unos soplidos y un leve toque de encendedor Bic. Esta parte del proceso no tiene por qué presentar ningún problema cuando se trata de pirámides con buen mantenimiento, pienso que el formato y el cepo facilita las cosas.

Inicio contundente de la fumada en ambos cigarros, fortaleza notable en equilibrio con notas de sabores con recuerdos a minerales, a algunas especias y con cierta untuosidad inicial. Potencia de sensaciones, sabor a tabaco cubano muy perfecto, dejando un recuerdo amargo ligero en el paladar muy fino y casi refrescante.

Tiro y quemada perfectos y de cierta manera sorprendentes, al tener en cuenta el cepo 52. Arderán correctamente durante toda la fumada, produciendo una ceniza compacta gris claro, combinada con discos oscuros, homogénea en los tonos interiores y exteriores de los cigarros.

Pasados 15 – 20 minutos, modera su fortaleza, dando paso a un rango de sensaciones mas cremosas y profundas, con recuerdos al olor a tierra, cacao y café, sobre un fondo lejano y moderado de pimienta. Bocanadas gustosas y placenteras al pasar el humo por la nariz.

Fumo relajadamente, el primer cigarro acompañado con whisky Johnnie Walker Black Label y el segundo exclusivamente con agua fresca, para percibir con mayor claridad las prestaciones. La verdad es que estos H Upmann Nº2 añejados no necesitan acompañamientos mas allá del agua, el tipo de sensaciones es suficientemente rico y poderoso para poder prescindir de otras bebidas.

Sobre el final del segundo tercio vuelve a acentuarse la fortaleza, que se conjuga perfectamente con las sensaciones antes descritas. Y así se mantendrán hasta el final, enriquecido por recuerdos a taninos en un conjunto muy tradicional y gustoso, al cabo de una hora y media – hora y cuarenta minutos de fumadas con tranquilidad.

Conclusiones:

Probablemente existen otras pirámides cubanas de mayor expresión, pero el H Upmann Nº2 con este añejamiento, produce unas sensaciones muy finas y poderosas a la vez, no comparables con otros cigarros de las mismas dimensiones, beneficiándose, talvez en mayor medida, del añejamiento que los demás. Muy posiblemente si hubiese esperado unos años más antes de fumarlos, me hubiese beneficiado de ese paso de ese tiempo adicional. Por todo esto, pienso que se trata de un cigarro que admite un largo tiempo de reposo en buena conservación. Talvez no haya alcanzado su momento adecuado con menos de seis o siete años. A partir de entonces, pienso que se trata de un puro ideal para fumarlo pausadamente y disfrutar de lo que es una auténtica ‘Master Blend’, término últimamente muy banalizado desde otras procedencias.

Recomendado, en las condiciones descritas, a todos los Aficionados que quieran saber lo que es una fumada seria, rica, contundente y muy placentera.

Saludos,

Ricardo.

martes, 23 de noviembre de 2010

RICARDO > Montecristo Regata Serie Open


Hola.

La noche del viernes me entretuve con este cigarro.

Fué un regalo proveniente de una caja de cigarros sin tubo que me hicieron hace unos meses para probar, desconozco la fecha de envasado, pero me imagino que debía tener menos de un año desde su fabricación.

Para mi gusto, este es el más atractivo de todos los cigarros de la Serie. Un belicoso con unas dimensiones muy parecidas a una Corona Gorda, que es uno de mis formatos favoritos. Como sus hermanos, este también viene bien vestido en tono claro, con una capa sedosa al tacto y con algunas venas muy bien tratadas.

Encendido sin problemas con encendedor jet, la pereza del fin de semana me invade esa misma noche y no me apetece usar cerillas largas. Al ser más estrecho que una Pirámide o un Belicoso, decido realizar un corte parejo algo menor, en vez de sobrepasar el centímetro me quedo un poco a menos de llegar.

Al inicio percibo en seguida en sabor característico de los cigarros cubanos, gustoso, ausente de notas ajardinadas, con cierta dimensión. Me animo a pensar que esta ligada es algo mejor que el resto de los cigarros de la Serie Open. Quizá con un poco más de estructura que el resto.

Durante el segundo tercio voy sacando mis primeras conclusiones. Definitivamente Habanos ha querido crear un tipo de cigarros que pueda resultar atractivo para una nueva generación de fumadores. Es un cigarro Premium muy suave y que se fuma con facilidad sin problemas de tiro, algo recomendable para principiantes. Para iniciados puede resultar pobre de fortaleza, sabores y sensaciones, pero en cualquier caso es mejor que muchos cigarros llamados 'Premium' de otras procedencias.

En el tercio final arde un poco irregular, teniendo que ayudarme del encededor para compensar la brasa. Probablemente esto se debe a la falta absoluta de añejamiento del cigarro, no creo que se pueda atribuir este fallo a una mala construcción. La fumada duró poco más de una hora relajadamente, acompañada de un whisky con hielo.

Conclusiones:

No me ha molestado fumar este cigarro, aunque no creo que lo compre en otras ocasiones debido a su suavidad y poca consistencia. Parece que Habanos viene a indicar que esta línea Open está pensada para fumar en exteriores, algo que personalmente no recomiendo dada la ligereza de atributos de esta línea en general, creo que para poder apreciar algo de estos cigarros se deben fumar en el interior. El formato me parece precioso y me gustaría que con esta Vitola Forum se torcieran cigarros de mayores prestaciones.

Saludos.

Ricardo.

martes, 16 de noviembre de 2010

RICARDO > Sancho Panza Bachilleres


Hola.

Hace unos días estuve fumado un Bachilleres, cigarro discontinuado que todavía consigo fumar con alguna frecuencia. Tomé algunas notas que ahora ordeno y comparto con vosotros.

Sancho Panza es una marca puros de Alta Regalía de Habanos que me gusta, tiene personalidad propia bien marcada, proporcionando a los cigarros de su vitolario atribuciones comunes distintas al resto de marcas. Infelizmente mis dos Sancho Panza favoritos terminaron su producción en el año 2006: El Julieta Nº2, Coronas Gigantes, que hace tiempo publiqué mi reseña y que no he vuelto a encontrar en el mercado. Y este Franciscanos, Bachilleres, que de tarde en tarde aparecía alguna caja sin vender en la cava de cigarros menos pensada, aunque me imagino que ya deben haber muy pocas cajas disponibles.

De todas las vitolas de la marca, curiosamente la que me parece mas expresiva es el Bachilleres, especialmente cuando tiene más de diez años de añejamiento. No estoy de acuerdo con Min Ron Nee cuando lo clasifica como el mas suave de todos los Sancho Panza, personalmente pienso lo contrario, aunque este especialista chino también escribe que no conoce bien el cigarro. Con toda esta antigüedad el pequeño Bachilleres se afirma con muy buena conjugación de los tipos de tabaco empleados, proporcionado un excelente rango de sensaciones y fortaleza notable.

Proveniente de una caja fechada en Noviembre de de 1.999, en una de las fábricas regionales cubanas de Villa Clara, se presenta vestido con capa Colorado – Colorado oscuro, sin brillo, algo rugoso al tacto y con alguna vena de capote o capa notable. Aunque bien torcido y algo compacto, transmitiendo sensación de rusticidad, común en el aspecto de algunos cigarros de la marca.

Preencendido con un Bic, corte con sacabocados y terminación de encendido con el mismo encendedor, no fue suficiente con soplar en la cabeza encendida del cigarro. Pero el proceso no ha supuesto ningún problema, especialmente en un cigarro con estas dimensiones.

Inicio de la fumada de fortaleza media – alta, transmitiendo de manera muy comunicativa y rotunda el rango de sensaciones: Salinidad y notas de recuerdos vegetales no amargos, terrosos, minerales y de alguna especia. Impacta la dimensión en un cigarro con este tamaño. Aunque los atributos son propios de esta marca, el conjunto transmite también una sensación de fumada tradicional cubana, muy Vieja Guardia, potente y elegante al mismo tiempo.

Arde correctamente, con un tiro adecuado, produciendo cantidades apropiadas de humo denso en cada bocanada. Propicia buenos y majestuosos aros de humo. Ceniza gris oscuro a discos. Compacta.

Evoluciona adquiriendo notas con recuerdos a cacao y alguna madera, moderando un poco su fortaleza, siempre presente y ganando complejidad untuosa, todo en conjunto armonioso con presencia de las sensaciones iniciales. Momentos muy gratos.

Termina al cabo de cincuenta – cincuenta y cinco minutos, afirmando nuevamente la fortaleza del principio y todo el conjunto de sensaciones. Final feliz que propone encender enseguida otro. Aunque no fue el caso, pero si la tentación.

Conclusiones:

He tardado años para entender por qué Sancho Panza es o fue una de las marcas favoritas en algunos sectores del Reino Unido. Profundizando en la Afición al whisky he conseguido descubrir que algunas sensaciones descritas de la marca encajan con mucha perfección en la expresividad de algunos whiskies. Las notas terrosas, minerales y saladas de Sancho Panza acompañan bien la similitud de notas registradas de algunos maltas y blended.

Acompañé esta fumada con un par de Famous Grouse con hielo, whisky blended este con buena presencia de maltas de lujo, The Macallan y Highland Park. Sin duda el Sancho Panza Bachilleres tiene propiedades suficientes para acompañar whiskies superiores, pero en mi caso fueron cincuenta y cinco minutos muy bien pasados.

Para repetir, mientras queden Bachilleres disponibles.

Saludos,

Ricardo.

lunes, 15 de noviembre de 2010

RICARDO > Partagás Serie du Connoisseur Nº1


Hola.

Hace unos días estuve fumando un Partagás Serie Du Connaisseur Nº1 bien añejado y tomé unas notas de la fumada que me gustaría compartir con vosotros.

Se trata de un cigarro con la vitola de galera ‘Delicados’, cuyas dimensiones son exactamente iguales que las del ‘Laguito Nº1’, pero sin el rabito característico. La producción de este Partagás ha terminado este año, así como la de toda la Serie Du Connaisseur, formada por este Nº1, el Nº2 (Parejos) y el Nº3 (Carlotas).

Esta Serie de cigarros ha sido alabada y bien puntuada por Min Ron Nee y por Pier Luigi Zoccatelli en sus respectivos libros sobre Habanos, especialmente el Nº1. Coinciden ambos autores en resaltar buenas cualidades y atributos, relacionados con las características clásicas de la marca en este puro, que a diferencia de otros Partagás, parece no haber sufrido variaciones de composición, proporcionando de esta manera un conjunto de sensaciones iguales o muy parecidas a las que proporcionaban determinados Partagás de la segunda mitad del Siglo pasado. Constataré este hecho a lo largo de la fumada, especialmente con recuerdos del antiguo 8-9-8 de esa época.

Cigarro comprado suelto junto a unos cuantos más, los que quedaban en una caja de un estanco - cava lejano, pero muy bien acondicionado, durante un viaje del final de la Primavera pasada. Proveniente de una caja con más de cinco años de añejamiento, no recuerdo con exactitud si se trataba de una caja de 2003 ó 2005, en cualquier caso, como decía, más de cinco años de añejamiento y cinco meses de estabilización en mi humidor mediante giro, con humedad y temperatura medianamente constantes.

Destaca la elegancia del formato del cigarro, estrecho, largo y sin anillar. Impecablemente vestido con una capa en tono colorado – colorado con algún brillo presente al cabo de todo este tiempo, con las venas y nervaduras bien tratadas. Placentero a la vista y al tacto, ligeramente esponjoso, a pesar de su estrechez. La ausencia de anilla me hace notar que favorece el refinamiento visual.

Al igual que con otros Habanos, después del periodo de añejamiento y estabilización indicados, le quito importancia a los olores en frío, que deben haberse fundido con otros Habanos durante todo ese periodo, ganado de esta manera otras virtudes generadas por el paso del tiempo. En cualquier caso, el olor a cigarro cubano es notable, ausente de notas extrañas.Relativamente fácil de preencender, con una sola cerilla larga, en seguida se forma el aro de brasa deseado. Corte sencillo con una guillotina Solingen de doble hoja y final de encendido mediante unas pasadas con el Bic. Disco de brasa uniforme y correcto, el esperado.

Tiro ajustado en el inicio, que irá mejorando según avanza la fumada. Se perciben enseguida dos notas, de recuerdos terrosos y a pimienta que estarán presentes todo el tiempo. Humo contundente pero muy fino y cubano a la vez, que trae recuerdos de otros tiempos, otras vivencias y situaciones. Aparece cierta nostalgia bienvenida en esta fumada reposada y placentera.

Ceniza gris clara con sombras oscuras, compacta y uniforme, el cigarro arde lentamente, facilitando bocanadas limitadas de humo. Adapto mi cadencia a la velocidad que el tiro proporciona. Humo limitado por las dimensiones de este Habano de calibre fino, pero humo de muy alta calidad, fruto de un equilibrio excelente de las proporciones de hojas selectas de Seco, Ligero y Volado. Hacia el final del primer tercio empieza a dejar recuerdos untuosos muy marcados en el gusto después de cada bocanada, a tabaco cubano muy fino. En estas circunstancias transita de tercio, sin perder potencia y ganando densidad, con las citadas notas a tierra y pimienta presentes. En estos momentos me sirvo una copa generosa de Brandy Jerezano Lepanto, los recuerdos que el humo del cigarro me deja en la boca combinan bien con sorbos cortos de ese Brandy, que también tiende a despertar cualidades mientras mantengo la copa de balón en mi mano, meciendo el líquido con tranquilidad. Gratas sensaciones.

Termino la fumada al cabo de una hora y cuarto – una hora y veinte minutos. El tercio final se enriquece con recuerdos a tostados y la potencia persistente, echo el humo por la nariz con mayor frecuencia para apreciar mejor las sensaciones. Cuando quedan poco más de cuatro centímetros de cigarro, lo dejo descansar definitivamente en el cenicero, pasando a ordenar ‘en caliente’ las notas que ahora os transcribo.

Conclusiones.

Este cigarro no es para todos, por varios motivos:

Ya no se fabrica y su distribución en determinados mercados ha sido irregular, no estando siempre disponible en todas partes.

Las dimensiones no se ajustan a las modas actuales de cigarros de calibre grueso, donde la presencia de tabaco Volado en un ratio más elevado proporciona grandes bocanadas de humo.

Es necesario adaptar la cadencia de fumada al tiro limitado del cigarro, que deberá de estar añejado convenientemente para mostrar todo su potencial. Fumar este cigarro sin añejar, esperando la cantidad de humo de un puro de Calibre Grueso, conducirá irremediablemente a una mala experiencia.

Consciente que ya no habrá muchas oportunidades mas de disfrutarlo, guardo los Partagás Serie Du Connaisseur Nº1 que me quedan en el humidor para ocasiones especiales, con predisposición para fumarlos adecuadamente, ya que resulta un placer para recordar, mejor en soledad que en sociedad, para apreciar bien todos los matices.

Un lujo que va a desaparecer.

Saludos,

Ricardo.

domingo, 5 de septiembre de 2010

RICARDO > Ramón Allones Grandes ER España 2008


Hola.

Hace un par de noches estuve fumando este Ramón Allones Grandes, Edición Regional para España 2008, que tenía descansando en el humidor desde hace mas de un año. Tomé unas notas que me gustaría compartir con todos.

Recuerdo que no pude asistir a la cena de lanzamiento de este cigarro en la zona donde vivía, pero unos amigos tuvieron la delicadeza de traerme unos puros del evento. El primero de ellos lo fumé en esos días y no guardo recuerdos memorables de él, considerando entonces la fumada algo precipitada, motivo por el cual el resto de cigarros se fueron al añejamiento por un tiempo.

El aspecto del cigarro es poderoso y atractivo, vestido con una capa colorado medio brillante, bien ajustada, libre de venas, sedosa y agradable al tacto, esponjoso en justa medida, la esperada después del tiempo de humidor. Un conjunto cuyas dimensiones causan cierta impresión, se trata de un Paco, un hermano ligeramente más corto que la vitola Prominentes, pero con el mismo cepo. De entrada, apetece, especialmente a los aficionados al Ramón Allones Gigantes.

No voy a hacer referencias sobre el olor en frío de este cigarro, ha estado durante bastante tiempo descansando entre otros cigarros Habanos de diferentes marcas y sus aromas de origen se han mezclado con los otros, perdiendo esta propiedad inicial a favor de otras cualidades posteriores, resultantes del añejamiento. O así debiera ser.

Pre encendido con una sola cerilla larga, sin problemas se forma el aro de brasa deseado en el pié del cigarro. Corte limpio con una guillotina nueva de una sola hoja. Final de encendido simple con una pasadas de Bic y unos soplidos suaves.

Inicio de la fumada con un tiro justito, sin llegar a molestar, pero limitado, algo que me sorprende un poco. La fortaleza también es limitada en este inicio, con el conjunto de notas tradicional de la marca, pero de manera muy sutil y poco notable. Exige concentración el ir encontrando la tradicional sucesión de recuerdos terrosos y tostados habituales con alguna crema, pasado ya un rato. Ramón Allones, sin duda, pero muy domesticado y corto de prestaciones.

Hacia la mitad de este tercio inicial el tiro se va soltando, el cigarro arde desigual, tendiendo a auto corregirse, pero necesitando ayuda en determinados momentos y dejando algunas puntas de restos de capa mal quemadas, ennegrecidas sin llegar a ceniza, siendo esta oscura y estructurada.

En un momento del segundo tercio los recuerdos se pierden del todo, dando lugar a una fumada de sabor muy cubano pero plana, con alguna elegancia, carente de dimensiones. La fortaleza ha subido un poco, situándose en Media. Nada es desagradable, pero tampoco notable, pasa y entretiene. Ante esta perspectiva algo monótona, me sirvo un whisky Famous Grouse con hielo, por lo menos me voy refrescando un poco.

En el tercio final parece que se envalentona, la fortaleza sube sobre el mismo fondo plano. Faltan cosas, más aún tratándose de un cigarro de edición especial.

Pasada la hora y media de fumada, doy por terminado el cigarro, con una sensación extraña: Ni malo ni bueno, o no todo lo bueno que cabría esperar.

Conclusiones:Las Ediciones Regionales de Habanos son un conjunto de nuevos productos, destinados a regiones concretas en el mundo, cuyos cigarros se venden durante un tiempo limitado exclusivamente en las citadas regiones. Datan del año 2005, siendo en ese año el número de ediciones de cinco cigarros. Al año siguiente, 2006, el número fue de seis cigarros. A continuación, en 2007, ocho cigarros. En 2008, el número aumenta considerablemente a dieciséis cigarros. En 2009 el número sigue aumentando, veintitrés cigarros. En este año 2010, el número se reduce a doce cigarros.

La presencia de España en las Ediciones Regionales de Habanos es la siguiente:

Durante los años 2005 y 2006, España no recibió Ediciones Regionales.

Año 2007: Vegas Robaina Maestros. Producción de 20.000 cajas de 10 cigarros.

Año 2008: Ramón Allones Grandes. Producción de 12.000 cajas de 10 cigarros.

Año 2009: Punch Gran Robusto. Producción de 8.000 cajas de 10 cigarros.

Año 2010: España vuelve a estar ausente en las Ediciones Regionales.

Después de fumar este cigarro Ramón Allones Grandes, habiendo probado en varias ocasiones, de diferentes cajas, el Vegas Robaina Maestros y teniendo noticias de la calidad del Punch Gran Robusto, llego a concluir:

Las Ediciones Regionales para España no alcanzan siquiera el promedio de calidad de los cigarros de su marca.

Esas Ediciones Regionales para España tampoco han alcanzado el éxito comercial esperado. Resulta triste y lamentable tener que utilizar la muerte del Maestro Alejandro Robaina para tratar de vender, en este año 2010, en supuestos banquetes - homenaje, excedentes del año 2007 de cigarros Vegas Robaina Maestros no demandados.

Fiel reflejo de los dos párrafos anteriores es la constante disminución de cigarros producidos año tras año de Ediciones Regionales para España, llegando a no tener ninguna en este 2010.

Por todo esto, pienso que los Aficionados a Habanos somos eso, Aficionados, no por ello tontos o incondicionales que tienen que gastar su dinero en extravagancias erráticas y aplaudir lanzamientos difíciles de clasificar, como este Ramón Allones Grandes.

Saludos,

Ricardo.

lunes, 23 de agosto de 2010

RICARDO > H Upmann Magnum 46


Hola.

Durante la tarde del sábado estuve fumando este cigarro. Tomé unas notas de la fumada porque estaba esperanzado de que pudiera tratarse de un cigarro excepcional. Así fue y transcribo mi reseña porque la experiencia resultó verdaderamente placentera.

Frecuento el Mágnum 46 desde principios de Siglo. Ha sido para mí un cigarro compañero en bastantes ocasiones, muchas de ellas memorables. Me lo recomendó, durante mis tiempos en el Norte, el difunto Tabaquero Guipuzcoano Ricardo Aramburu, galardonado con el Premio Habanos 2007, amigo y persona entrañable que guardaré para siempre en mi memoria.

Recuerdo las primeras cajas que compraba, Cabinet SLB de 25 cigarros sin anillar. Nunca encontré uno malo hasta que apareció la versión en tubo, de la cual probé un par de ellos mal torcidos y con problemas de fumada. En general no soy partidario de los cigarros entubados y sigo pensando que el lanzamiento de este H Upmann en tubo no fue bien sucedido. En cualquier caso, sigue habiendo una oferta relativamente abundante en Cabinet SLB y como decía, tengo la suerte de no haber encontrado nunca un cigarro malo de una caja con esta presentación. Aunque debo confesar que siempre he tenido la cautela de buscarlos con un mínimo de tres o cuatro años desde la fecha de fabricación.

El puro del sábado procedía de una caja de 2005, cuando pusieron a los Mágnum 46 la anilla de color castaño y blanco tradicional, del estilo de las viejas anillas de Montecristo y Sancho Panza.

Creo que los cigarros de las cajas mas recientes vienen anillados de otra manera, con más policromía.En principio, estos cigarros se tuercen en la Fábrica H Upmann de La Habana, donde se manufacturan también vitolas de la marca Montecristo. Por este motivo, no me ha resultado extraño encontrar en la fumada algunas notas tradicionales de Montecristo que enriquecían el conjunto, ya de por sí con una potencia y riqueza superiores a la media de la marca H Upmann.

Pero vamos por partes:

Cigarro de muy buena construcción, de tono colorado medio muy vivo, con el brillo algo perdido por el paso del tiempo, pero de tacto sedoso muy agradable, con las venas bien tratadas. Elegante a la vista y al tacto.

Preencendido breve con encendedor jet, sin problemas, con buena combustibilidad que evitará el final de encendido, dos o tres soplidos fueron suficientes para terminar de encender un disco de brasa perfecto después de realizar un buen corte con un cortapuros bala, el cepo 46 invita a usar este instrumento en vez de la guillotina.

Inicio de la fumada con humo poderoso y muy fino, se nota enseguida que la fortaleza es superior a lo que la marca nos tiene acostumbrados. Fortaleza esta combinada con una sucesión de notas con recuerdos terrosos, tostados, a especias, canela y pimienta. Todo sobre un fondo de sabor a tabaco cubano tradicional. Impresiona este tercio inicial por la gran dimensión que proporciona.

Tiro perfecto durante toda la fumada, en la que el mismo cigarro va auto corrigiéndose en la manera de arder, provocando una ceniza algo compacta en discos de tonos grises contrastados casi blancos y negros. Gustoso de observar.

Durante el segundo tercio y sin que la fortaleza aminore notablemente, aparece una sensación cremosa que se agrega a las sensaciones del tercio anterior, así como recuerdos a cacao. La dimensión y riqueza de sensaciones persiste, mas aún si cabe.

En el tercio final aparecen las notas que traen recuerdos finos a la marca Montecristo, madera y cuero, que vuelven el conjunto en algo verdaderamente excepcional, distante de las sensaciones planas que normalmente caracterizan a los cigarros H Upmann.

Invita a pasar el humo por la nariz para apreciar todos los detalles, un cigarro para fumar relajadamente, pero con alguna concentración, durante más de una hora. En mi caso, una hora y diez minutos, casi de Gloria.

Conclusiones:

Los cinco años de añejamiento y conservación han influido definitivamente en la riqueza de la fumada de este cigarro. Para acompañar, tomé un poco de whisky de malta Highland Park de 12 años con hielo, combinación suculenta y apetecible en esa tarde de verano. Pero si me hubiese refrescado con agua exclusivamente, tampoco hubiera desmerecido la fumada, probablemente la percepción de sensaciones hubiese sido mas clara todavía.

Recomiendo el H Upmann Mágnum 46 con cinco años de añejamiento a todos los Aficionados con alguna iniciación, especialmente a aquellos convencidos en igualar la calidad de los Cigarros Premium de distintas procedencias, cigarros como este confirman que no todo vale lo mismo.

La palabra clave encontrada en el conjunto de experiencias y sensaciones que este cigarro ha proporcionado es: Riqueza.

Repetiré, sin duda.

Saludos,

Ricardo.

viernes, 16 de julio de 2010

RICARDO > Montecristo Especial Nº2


Hola.

Recientemente, después de un café de media tarde, estuve fumando un Montecristo Especial Nº 2, proveniente de una caja fechada en ABR’04.

De la Vitola de Galera Laguito Nº 2, hoy en día no hay mucho por donde escoger, además de Montecristo, las marcas que producen estos cigarros son: Cohiba (Coronas Especiales) y Vegueros (Especiales Nº 2), estos últimos a punto de discontinuar durante este año 2010.

Hubo otros tiempos con unos cuantos cigarros más de esta misma vitola, cuya producción ha ido terminando, los últimos en desaparecer fueron los Hoyo de Monterrey Hoyo du Dauphin en 2003 y este año, como decía, nos quedaremos sin los Vegueros, quedando limitada la producción de estos Laguito Nº 2 a solo dos marcas.

Queda claro que este formato no está de moda en estos momentos, pienso que sus años de gloria fueron entre la segunda mitad de los años setenta hasta el inicio de los noventa. Pero esos dos Laguito Nº 2 que quedan, el de Cohiba y el de Montecristo me parecen cigarros de lujo, talvez pasados de moda pero de verdadero lujo, por los siguientes motivos:

Impecablemente torcidos teniendo en cuenta su calibre fino (cepo 38).

Todo el tabaco utilizado es de primerísima calidad, tanto por el aspecto de sus capas y por la composición de la tripa, cuyos ratios de excelentes Seco, Ligero y Volado están perfectamente proporcionados.

El añejamiento actúa sobre estos cigarros como magia, alcanzando fumadas sobresalientes a partir del cuarto o quinto año de añejamiento, sin ningún tipo de estridencias o notas discordantes.

Cigarros que exigen cierta técnica y dedicación para ser disfrutados plenamente, de tiro limitado debido a la proporción ajustada de hojas de Volado y al calibre fino. Comparados con otros, estos no producen grandes humaredas, pero si humo de mucha calidad y finura que se obtiene realizando una fumada a un ritmo pausado que marca el propio cigarro.

Después de un par de meses de acondicionamiento en mi humidor, me decidí por uno de estos Montecristos. Fácil de preencender con un Bic, corte parejo sin problemas con cierta puntería, usando una guillotina nueva de una hoja, para facilitar el corte de la cabeza terminada en rabito. Final de encendido con unos soplidos y una pasada suave con el Bic.

Enseguida envía noticias de la complejidad de la fumada en un humo poderoso y fuerte, que transmite además recuerdos en sucesión a café, cacao, algunas especias, madera y cuero. Habituales estos últimos en los cigarros de la marca. Todo con muy buena dimensión y armonía.

Hacia el final del primer tercio, sin bajar excesivamente la fortaleza, gana además untuosidad, volviendo el conjunto de sensaciones en algo realmente atractivo y fino. Las notas de madera y cuero prevalecerán sobre las demás a los largo de toda la fumada.

Resulta curioso encontrar, avanzado el segundo tercio, sensaciones cremosas combinadas con la fortaleza, ahora ligeramente atenuada, pero con buena presencia. Es muy gustoso pasar el humo por la nariz para percibir con mas claridad todo lo que este cigarro está dispuesto a dar.

La ceniza es clara con discos oscuros, algo compacta. El cigarro arde parejo y sin problemas durante toda la fumada.

En el tercio final aparecen unas notas terrosas para enriquecer el conjunto, que en ningún momento ha perdido el atractivo y sigue manifestándose como una fumada de excepcional calidad.

Termino al cabo de una hora y diez minutos aproximadamente. He ido acompañado el cigarro con agua, papel y bolígrafo para tomar estas notas. Deja muy buen recuerdo en el paladar, pero con estos calores veraniegos, después de haber acabado decido tomarme un buen Ron Santa Teresa 1796 con hielo.

Conclusiones:

El Montecristo Especial Nº 2 necesita técnica de fumada e iniciación para poder disfrutar de todas sus cualidades, que como antes mencionaba, solo estarán en plenitud después de cuatro o cinco años de añejamiento, siendo además muy probable que con más tiempo sigan perfeccionándose. En mi caso, esta riqueza de sensaciones las ha proporcionado un puro de poco más de seis años.

Pienso que es un cigarro ideal para disfrutar en soledad, sin nada que nos distraiga la percepción. Se acompaña a si mismo, talvez un poco de agua para refrescar, pero no necesita ningún tipo de maridaje para realzarse.

De otras procedencias, nunca he encontrado ningún tipo de cigarro, con estas u otras dimensiones, que se acercase o asomase siquiera a proporcionar una fumada con tanta calidad, elegancia y finura. Como he mencionado:

Un Lujo.

Saludos,

Ricardo.