lunes, 23 de julio de 2012

MARCE > Montecristo Nº 2




Clásico entre los clásicos, este Montecristo Nº 2 siempre ha formado parte de mis habanos favoritos..., por su ligada, por su vitola.

Los que habéis leido algunas de mis catas sabéis mi predilección por los tabacos figurados, y dentro de estos, las pirámides ocupan un puesto preferencial. Especialmente porque todas las pirámides de las distintas marcas cubanas, me parecen excepcionales.

Recordemos que junto a este Montecristo, se tuercen en la misma fábrica, el H. Upmann Nº 2 y el Diplomáticos Nº2. Esta terna coincide en formato y mantienen los tres, similitudes en cuanto a sabor, aromas y fortaleza.

Y por otro lado tenemos también en el mismo formato el particularísimo Partagás serie P Nº2 y el delicioso Vegas Robaina Únicos.

Y aunque había fumado este Montecristo en varias ocasiones, aún tenía pendiente subir una reseña del mismo y que ocupe su merecido sitio en este blog. Siempre he presumido de que este habano es uno de mis favoritos, por tanto, su omisión aquí, me sonaba a ofensa.

En los años 70 y 80 no existían a la venta tabacos de grandísimas dimensiones como ahora. Los cepos gruesos los ocupaban algunas pirámides, algún prominente y posteriormente algún robusto. Por tanto de niño, el ver este habano en sus cajas era un deleite para los sentidos. Desde entonces conservo recuerdos a aromas de cedro y el brillo de sus aceitosas capas. Recuerdos de la niñez y alimento de fantasías...

Recientemente, y celebrando un cambio en mi vida laboral, decidí que mi fumada debería ser algo especial, y al pensar en el habano a elegir, me vino de súbito este Montecristo Nº 2.

El puro, como en otras ocasiones, me pareció excepcional. Las sensaciones que transmite este tabaco son fantásticas, tanto en sus aromas como en sus sabores. Su humo evoca al cedro y activa nuevamente mis recuerdos: fragancias a cueva (a la cueva de puros de mi padre), a madera, a cuero viejo...

Los sabores son sutiles, con un dulzor y suavidad elegantes en boca, con matices a especias y a miel, todo ello mezclado con un amargor delicioso, parecido al regaliz. Su evolución es natural y habitual, de menos a más en cuanto a fortaleza y mostrando nuevos sabores..., más profundos, con puntas de pimienta, café y chocolate.

Definitivamente un gran puro, un gran acierto, un clásico.

Fantasías de antaño, realidades presentes...

jueves, 12 de julio de 2012

RICARDO > Ramón Allones Small Club Coronas



Hola.

Un cigarro que he fumado con alguna frecuencia, pero que se me había quedado en el tintero de las reseñas, el Ramón Allones Small Club Coronas.

Relativamente difícil de encontrar, su suministro no es continuado, pero se trata de un Habano frecuente en mentideros de Aficionados debido, probablemente, a dos motivos fundamentales:

Facilidad para disfrutarlo y riqueza de sensaciones.

Sus dimensiones y buena construcción en general, hacen que sea un cigarro fácil de encender y de fumar, normalmente con buen tiro sin necesidad de un añejamiento serio. Además, en menos de una hora está lista la fumada.

Creo recordar que Min Ron Nee, en su ‘Enciclopedia de Habanos Posteriores a La Revolución’, viene a definir a este cigarro, por el rango de sensaciones que proporciona, algo así como un Ramón Allones Gigantes en miniatura. Una excelente definición comparativa con la que estoy absolutamente de acuerdo. Vamos por partes.

La vitola de galera ‘Minuto’ tiene para mi algo de mágico y especial, pienso que al menos tres de sus salidas son excelentes representantes de la Alta Regalía Cubana, cigarros de grandes prestaciones y cualidades a pesar de la limitación de sus dimensiones.

Concretamente y además de este Small Club Coronas de Ramón Allones, Partagás presenta su Shorts, cuya ligada es sublime y las sensaciones que proporciona recuerdan a las mejores de antaño de la marca. También El Príncipe de San Cristóbal de La Habana me parece muy buen cigarro, probablemente el mejor de todo el vitolario de esta marca.

Existen o existieron otras salidas de la mencionada vitola de galera ‘Minuto’ que proporcionan buenas sensaciones, como el Bolívar Coronas Junior, cigarro este que he fumado en menos ocasiones.

La marca Ramón Allones se tuerce normalmente en la Fábrica de Partagás de La Habana, de esta manera está emparentada con los puros de la marca de fábrica, pudiendo presumir alguna analogía de ligada que proporciona recuerdos a las características de los cigarros Partagás. Pero este Small Club Coronas tiene diferencias muy marcadas con su pariente el Shorts, las sensaciones que producen sus respectivas fumadas tienen distintas paletas de tonos y matices aunque, como decía, alguna base semejante les crea el parentesco.

El cigarro que he fumado ayer noche se presentaba bien vestido con capa carmelita y de torcido impecable, después de un par de años en mi humidor, conservaba bien su homogeneidad. No puedo facilitar datos de fábrica y año de envasado porque se trataba de un regalo de un Querido Amigo.

Fácil de preencender con una sola cerilla larga de madera. Corte sencillo con un sacabocados. Sin necesidad de llama para finalizar el proceso, con un par de soplidos suaves fue suficiente.

Sorprende desde el inicio la profundidad y la dimensionalidad de las sensaciones que proporciona este pequeño cigarro: Fortaleza media-alta cubana que invade los sentidos con notas finas de recuerdos a pimientas y especias, en armonía con otros recuerdos a sabores minerales y al olor a tierra. Todo en constante evolución desde el comienzo.

No me resulta fácil dividir con exactitud la fumada en tercios. Las notas especiadas se van disipando con agilidad, dando paso a sensaciones cremosas cafeteras casi dulces, acompañadas de semejanzas al olor de maderas nobles y cuero.

Hacia la mitad de la fumada, la profundidad y la riqueza de prestaciones es realmente singular, un conjunto potente y muy fino, que transmite bien la sensación de Elegancia que la Alta Regalía Cubana proporciona.

Al cabo de tres cuartos de hora mal contados, termino la fumada de este Small Club Coronas, quemándome para percibir finalmente la última evolución de los recuerdos a café en notas mas tostadas y el aumento de la fortaleza, todo sobre ese fondo formidable antes descrito. Una pena que se acabe, apetece encender otro.

Acompañé la fumada con paz y tranquilidad. Y una copa corta de Brandy jerezano Señor Lustau. El ensamblaje de sensaciones fue muy gratificante al haber algunos rangos comunes que se iban acentuando mutuamente.

Pequeño momento de Soledad Deseada que algunos, solo algunos, conocen bien.

Saludos,

jueves, 31 de mayo de 2012

MARCE > Punch Churchill


Anoche tuve la oportunidad de probar por primera vez este tabaco cubano de la marca Punch.

La unidad en cuestión procede de una caja de 2005 perfectamente añejada y conservada por mi buen amigo y mejor aficionado Javier. Suyo fué el detalle de regalármelo y mío el placer de disfrutarlo.

El aspecto general es muy bueno, bien torcido y homegéneo al tacto, un hechura que me proporcionará un tiro fantástico.

Su capa colorada madura, su buen empaque y sus sugerentes aromas en frío, me hacen encenderlo sin más dilación.

Corto generosamente con cortapuros simple Solingen..., y compruebo de inmediato que el tiro va a ser bueno...

Las primeras sensaciones son muy buenas, de suavidad y dulzor, con maderas muy presentes y un sabor general muy agradable. Los aromas son sutiles y evocan la madera de cedro, su inseparable compañero durante 7 años.

El puro va desarrollando su potencial y su fortaleza aumenta, transmitiendo sensaciones deliciosas a puro tabaco cubano bien añejado. Puntas tostadas y a especias hacen aparición y el equilibrio del conjunto es perfecto.

La fortaleza es algo mayor que la del Double Coronas y los sabores de ambos son parejos..., aunque este me brindó un final mentolado muy especial.

Los cigarros son momentos, son situaciones y dependiendo de muchos factores las fumadas se miden de distinta manera.

Ayer, en la soledad de mi casa, sin  interrupciones de ningún tipo y viendo un documental de lo más interesante, éste Punch me pareció grandioso..., casi tan grandioso como mi amigo Javier.

Un saludo




miércoles, 25 de abril de 2012

Ricardo > Hoyo de Monterrey Coronas



Hola.

Ayer estuve fumando este cigarro discontinuado de producción en el año 2006. Regalo de nuestro buen Amigo Marcelino.

Tomé unas cuantas notas de la fumada y de algunas disquisiciones sobre la sensación que me dejan algunos Habanos actuales en relación con algunos discontinuados.

Como he apuntado en otras reseñas, los cigarros del cepo 42 no son mis favoritos, especialmente los producidos durante los años más difíciles del Periodo Especial de Cuba (1991 – 97, aproximadamente), una vez que muchos de esos cigarros salieron al mercado con serias irregularidades de torcido y calidad de las ligadas. Además, ese tipo de cepo era el que estaba de moda en esos años, los Habanos de Calibre Medio eran, probablemente, los de mayor consumo en esa época.

Tampoco soy Aficionado a la marca Hoyo de Monterrey, si bien reconozco que tiene una serie de virtudes interesantes, no acabo de acomodarme a la suavidad de sus cigarros, soy mas Aficionado a sensaciones mas expresivas y temperamentales de los Habanos de otras marcas.

De esta manera, cada vez que me encuentro con cigarros de esta marca y calibre, suelo ser escéptico. Pero esta vez se trata de un regalo y por educación, nunca rechazo un cigarro regalado desde la buena fe, menos de un Buen Amigo y mejor Aficionado.

Y la fumada de este regalo me servirá para reflexionar, para darme cuenta que esta Afición al Cigarro Habano de Alta Regalía parece caminar pareja a otras Aficiones, los Toros y el Flamenco, donde la añoranza es algo presente y recurrente. Ya no hay toros ni toreros como los de antes. Ya no quedan cantaores que canten por los palos de antes, ni como antes siquiera.

Sucede que el calibre grueso y la apariencia son el metro patrón de la nueva producción de Habanos, sea esta regular, limitada o regional. Que muchos de los nuevos cigarros solo proporcionan mas de lo mismo: Bocanadas de humo y aire caliente, con recuerdos o no de las marcas de Habanos de las que proceden, sin expresión ni evolución suficientes. Sin clase o elegancia. Una mierda. Aparente, bien vestida y engalanada, pero una mierda.

El Hoyo de Monterrey Corona que encendí ayer, procedía de una caja fechada en el año 2000. Perfectamente mantenido y añejado por un Especialista como Marcelino. Perfectamente concebido para proporcionar un conjunto de sensaciones virtuosas y nobles que se contraponen frontalmente a buena parte de los Habanos de nueva creación mencionados. No hizo falta mayor calibre ni fortaleza para esta afirmación, concretamente:

Cigarro muy bien torcido y vestido con una bonita capa carmelita casi dorada, con recuerdos de brillo y tacto sedoso. Esponjoso en justa medida por su buen mantenimiento. Aspecto atractivo.

Encendido fácil con un solo fósforo largo, sin ningún problema se formó la corona de brasa deseada. Corte limpio de un balazo con el sacabocados y terminación de encendido con un par de soplidos.

Humo elegante, ligero pero profundo, perfumado de notas con recuerdos a especias suaves y al olor a madera de calidad, conjunto equilibrado sin estridencias ni ausencias. Primer tercio de buena expresión y delicadeza cubanas, invitando a la relajación y evasión.

Evolucionando las notas con recuerdos a madera, cada vez mas presentes, talvez cedro, talvez balsa, talvez también algo de guarnicionería fina y lejana. Con un nuevo fondo de olor a café tostado, evolución de las sensaciones con recuerdos de especias suaves. Sensaciones gentiles estas que engrandecen el humo mas tradicional de Habanos.

Tiro justo para las medidas del cigarro, sin variaciones, pero el suficiente para invadir con eficacia los sentidos en una noche con relajada predisposición para fumar Alta Regalía. Ceniza clara con discos oscuros. Algo compacta y pareja durante toda la fumada.

Tercio final donde aparecen algunos recuerdos mas pronunciados a café tostado, el olor a madera pasa a un segundo plano, la fortaleza se ha mantenido suave durante toda la fumada y sin embargo la delicada pero generosa expresión de sensaciones no ha remitido en ningún momento.

Doy el cigarro por terminado al cabo de cincuenta y cinco minutos – una hora, dejándolo descansar cuando queda poco más de centímetro y medio. Y una fragancia excepcional en la habitación.

Conclusiones.

Acompañé la fumada con unas gotas de Brandy Jerezano Señor Lustau SGR en su copa balón correspondiente. Cigarro y Brandy suaves, pero expresivos y elegantes. Una hora de buena armonía que me alejó placenteramente de todo lo demás.

Sigue la caza, la caza de discontinuados como este cigarro superior.

Como otros tiempos.

Saludos,
Ricardo.

martes, 10 de abril de 2012

Tabaco y Toros



Fuente: http://elpais.com/diario/1989/05/15/cultura/611186403_850215.html

Novillada en Las Ventas. Una espectadora italiana reprocha a un aficionado español vecino de tendido las bocanadas de humo de su hermoso habano. Respuesta breve y lacónica la que obtuvo: "Señora, esto forma parte de la fiesta". Efectivamente, el reglamento de espectáculos taurinos no recoge mención alguna acerca del consumo de tabaco en los recintos taurinos, si bien es cierto que el tabaco, fundamentalmente puros, está tan entrañablemente unido al mundo de los toros que, como decía Moncho Alpuente, "Una prohibición del tabaco en la plaza de Las Ventas poduciría, sin duda, un motín con graves problemas de orden público".

Daniel Ortas, en su obra de próxima aparición, Lo que fumamos en 100 años, recuerda que en 1888 Heraclio Farias, mexicano de Guadalajara, llegó a España a vender su nuevo sistema de elaboración de puros. La compradora del revolucionario invento fue la compañía Tabacalera representada por su presidente Amós Salvador Rodríguez, quien pasará a la historia no solamente por esta condición, ni por la de ser bisabuelo de Miguel Boyer, sino también por la de haber sido presidente del Gobierno tras el asesinato de Canalejas y por ser el autor de la Teoría del toreo, apreciadísimo trabajo del que desgraciadamente sólo se editaron 200 ejemplares. Es decir, que ya don Amós aunaba en su persona experiencia y conocimiento tanto del mundo del toro como del mundo del tabaco.

Los toros imprimen, parece que por su propia naturaleza, unas costumbres y un componente ritual sin aparente explicación sociológica. ¿Por qué al fútbol se acude muy relajadamente vestido, mientras que a los toros se va con ternos de ocasiones solemnes? Del mismo modo que no se encuentra respuesta a esta pregunta, tampoco se hallará contestación al por qué de comparecer a una corrida con provisión de cigarros.

Adivina adivinando se puede establecer con escaso margen de error en qué sector de la plaza estará ubicado el aficionado que exhiba entre sus dedos o en el bolsillo de su americana labores de una u otra calidad. Panetelas, coronas, lanceros y tubulares, a la sombra, que siempre hay clases; brevas, farias y caliqueños, al sol, que también tiran. Aficionados hay que aprecian tanto el rito que sólo degustan puros cuando se trata de ir a los toros. Habitual también es lanzar desde el tendido puros en la vuelta al ruedo, rasgo que eleva al puro a la categoría de regalo distinguido y como tal es re7 cogido por subalternos y lidiador. "Huele a toros", se dice en Las Ventas cuando lo que llega es aroma de habano.

Curro Cúchares, legendario diestro, hacía compatible su dedicación profesional con el consumo habitual de puros, hasta morir an La Habana de cómito negro, una modalidad del escorbuto, en 1868. Idénticos hábitos estaban presentes en las vidas de Guerrita, Paquiro y Lagartijo, significados fumadores todos ellos. El crítico taurino de este periódico alentaba jocosamente la esperanza de continuidad de Antoñete en los ruedos fundamentándola en un permiso discrecional para que el maestro pudiera fumar mientras lidiaba.

La industria tabaquera de la isla caribeña no dudó en los años 40 y 50 en introducir promocionalmente escenas de todas las suertes taurinas en estampaciones y habilitaciones en las cajas de habanos y vitolas. En las sastrerías de toreros el color tabaco ocupa un destacado lugar entre los muestrarios.

Queda, pues, demostrada y evidenciada la relación entre tabaco y toros. La fiesta sería otra sin habanos. Lo que implica ofrecer más flancos de vulnerabilidad a la incomprensión europea: no sólo se presencia -dirán ellos- un espectáculo violento, sino que además se fuma durante su desarrollo, actitud doblemente incivilizada. Habrá que contrarrestar. Por ejemplo, rótulos a la entrada de las plazas: "Las autoridades taurinas advierten que fumar en este recinto beneficia seriamente a la fiesta de los toros". Es broma, desde luego.

El País, 15 de mayo de 1989


viernes, 30 de marzo de 2012

MARCE > Partagás Serie D Nº 5

Tengo este cigarro sin comentarios porque lo fumé hace unos meses, subí la foto y perdí las notas de fumada. En cualquier caso, me parece un acierto absoluto éste Partagás.

Lo recuerdo casi idéntico en prestaciones a su hermano mayor el Serie D Nº 4.

Buen puro, Gran marca...


martes, 20 de marzo de 2012

MARCE > Vegas Robaina - Famosos


El pasado viernes probé, por fin, este "Hermoso" de la marca Vegas Robaina.

Esta firma de habanos, hasta hace bien poco, no era muy frecuentada por mi. Fue en la compañía de mi gran amigo Vicente, cuando empecé a fumarla con cierta regularidad hace unos años, todo ello "por culpa" de una caja de "Únicos" (vitola pirámide) del año 2004, que nos estuvo dando una fumadas escandalosamente buenas. Al margen de estos y de algún "Clásicos" (vitola cervantes) mis fumadas con esta marca han sido bien escasas..., tanto es así que me falta aún por probar tanto el "Don Alejandro" (vitola Prominente), como el ya discontinuado "Familiar" (vitola Corona).

Pero hoy toca hablar del "Famosos". Este tabaco pertenece a una vitola de galera que me gusta mucho y que es ideal para disfrutar casi en cualquier momento, los Hermosos Nº4. Sus 127 mm x 48 de cepo lo asemejan mucho con la exitosa vitola "robusto", pero con una "planta", para mi, algo más elegante. Aprovecho para recomendar, además, en esta misma vitola el también riquísimo Choix Supreme de Rey del Mundo, cigarro con atributos de ligada parecidos. 

Mi amigo, y colaborador de este blog, Ricardo, siempre me ha hablado muy bien de esta tabaco y ya era hora de confirmar su acertada recomendación.

La unidad fumada presenta una capa perfectamente tratada y una hechura homogénea y libre de nudos. Su color carmelita y sus aromas en frío me invitan a encenderlo de inmediato.

Ya desde el inicio, su suavidad presenta notas nobles a buen tabaco cubano, con notas dulces, tostadas y una cremosidad muy gustosa. Y aunque desconozco el año de torcido de este habano, intuyo que no debe tener muchos años por su sabor fresco y floral; y por la quema algo desigual.

Pese a todo, la continuación de la fumada es muy buena, me olvido un poco de las notas y me dedico a disfrutarlo. Hacia la mitad del puro aparecen notas algo más rotundas con recuerdos a café y puntas de pimienta. Me llegan recuerdos de el "Choix Supreme", e incluso de "La Fuerza" de San Cristóbal de la Habana. Puros todos ellos, suaves, genuinamente cubanos, e igualmente gustosos.

Definitivamente es un puro muy recomendable para disfrutar de todo lo bueno que un habano puede darnos, sin complejos ni equivocaciones.

Sigo creyendo que en los tabacos de producción regular, se encuentran las mejores fumadas y este hermoso, es un buen ejemplo.

Un saludo